Carrie Fisher murió el 27 de diciembre del 2016, y un día después, su madre, la acompañó a ser parte de las estrellas en una galaxia muy lejana. Su legado cinematográfico será imborrable como la eterna princesa Leia. En su “fuerza” lamentablemente había algo oscuro: las drogas, el alcohol y los excesos.
En una galaxia muy, muy lejana, permanecerá la estrella de Carrie Fisher. Más allá de su rol de princesa de ‘Alderaan’, senadora de la República Galáctica y general de la Resistencia contra la Primera Orden, Leia Organa será recordada por su pintoresco lado humano. Este viernes se cumple un mes de la muerte de la actriz, escritora y guionista estadounidense de cine y televisión, ligada al mundo de las drogas y el alcohol desde los 13 años.
Ella se encontraba en Gran Bretaña, en una gira de promoción de su libro ‘The Princess Diarist’ (“La princesa diarista”), cuando en un vuelo desde Londres hacia Los Ángeles, sufrió un infarto masivo. Le aplicaron medidas de reanimación inmediata y fue trasladada a un centro de asistencia médica.
Estuvo recluida durante cuatro días en el “Ronald Reagan Ucla Medical Center”. La noche de Navidad, Fisher se debatía entre la vida y la muerte, una festividad que respetaba: “No creo que la Navidad sea sobre las cosas. Se trata de ser buenos los unos con los otros, de la ética cristiana, de la bondad”, llegó a decir. A las 8:55 de la mañana del 27 de diciembre de 2016, falleció a los 60 años al sufrir un paro cardíaco y se convirtió en una con “La Fuerza”.
Una de las últimas fotos de Carrie Fisher, a sus 60 años.
Un día después, su madre, la leyenda del cine Debbie Reynolds, murió y partió con ella a las alturas. La octogenaria, conocida por su papel en “Singing in The Rain” (Cantando bajo la lluvia), fue hospitalizada de urgencia al sufrir un accidente cerebrovascular, y desgraciadamente no lo superó. La relación entre madre e hija fue turbulenta por mucho tiempo. Unos 10 años estuvieron sin hablarse Fisher y Reynolds, durante la segunda década de vida de la actriz de Star Wars. “Tuvimos una relación muy volátil en mis 20s. No quería estar alrededor de ella, no quería ser la hija de Debbie Reynolds” dijo Carrie, en una entrevista con Oprah Winfrey. Durante el programa también estaba Reynolds, que destacó: “Nuestro punto más bajo en la relación fue cuando ella (Fisher) fue diagnosticada con bipolaridad, pero me di cuenta que lo único que podía hacer por ella era amarla, y eso he hecho y haré por siempre”. A pesar de los disturbios, los últimos años de relación fueron muy fraternales entre las actrices, que llegaron a notarse inseparables y que compartieron su funeral en el cementerio Forest Lawn Memorial Park de Los Ángeles.
Debbie Reynolds (izq.) y Carrie Fisher (der.), en la alfombra roja de los ‘Screen Actors Guild Awards del 2015.
La vida de Fisher fue más que cámaras, maquillaje, libros y cine. La actriz comenzó a consumir marihuana a los 13 años, y a los 20, cuando empezó su carrera cinematográfica con ‘Shampoo’ (1975), amplió sus cartas en el mundo de la drogadicción con cocaína y el LSD. “Poco a poco me di cuenta que estaba usando las drogas más que otras personas y estaba perdiendo mi control sobre ellas”, declaró la actriz en el 2010. Paralelamente al consumo de drogas, también se rindió a los pies del alcohol. Todo, al parecer, por el abandono de su progenitor cuando era una niña. A los 29 años, Carrie Fisher fue diagnosticada con trastorno bipolar, enfermedad que también sufrió su padre, el cantante estadounidense Eddie Fisher. “Tengo dos humores a los que llamo Roy y Pam. Roy está lleno de energía, es el lado salvaje de la luna. Y Pam es la triste Pam, que se queda en una esquina lloriqueando. Un humor es la comida y el otro es la cuenta”, contó Fisher en su biografía, ‘Wishful Drinking’, en el 2009. Los antidepresivos también acompañaron el camino intergaláctico de Fisher. Al respecto, comentó en su momento: “Pensé que me decían que era maníaco depresiva para que me sintiera mejor respecto a ser adicta a las drogas”.
Una joven Carrie Fisher, encendiendo un cigarrillo.
Amores y desamores mantuvo con Paul Simon, músico, con quien se casó en 1983. Un año duró su matrimonio, aunque después de su divorcio en 1984, las cenizas entre ellos volvieron a prenderse en fuego y mantuvieron sus encuentros amorosos. “Algunas veces solo puedes encontrar el cielo regresando lentamente al infierno”, explicó en su autobiografía. De 1991 hasta 1994, Fisher fue pareja de Bryan Lourd, agente de artistas. Con él tuvo a su única hija, Billie Lourd, que también lleva en la sangre el don de la actuación. Actualmente tiene un papel en la serie ‘Scream Queens’.
Fisher junto a su única hija, la también actriz Billie Lourd.
Al ser consultada por ‘Vanity Fair’ en 2006 sobre como persuadió a George Lucas (creador de Star Wars) para que le diera el papel de la princesa Leia, respondió: “Dormí con algún nerd, espero que haya sido George. Tomé muchas drogas como para recordar quien fue”. Su primera aparición como la princesa fue en ‘A new hope’ (“Una nueva esperanza”), el cuarto episodio de la serie de películas, que se estrenó el 25 de mayo de 1977. A Fisher le preguntaron si siempre supo que “La Guerra de Las Galaxias” sería un éxito: “La gente me sigue preguntando si sabía que Star Wars iba a ser un éxito tan grande. Sí, todos lo sabíamos, todos menos George Lucas”. En el lejano 1977, ‘A new Hope’ fue nominada a 10 premios Oscars y se llevó seis. Fisher y compañía nunca se equivocaron y el éxito de la franquicia apenas comenzaba. Leia Organa dijo presente en el quinto y sexto episodio de la saga, ‘The Empire Strikes Back’ (El Imperio contraataca), estrenada el 21 de mayo de 1980, y ‘Return of the Jedi’ (El regreso del Jedi), lanzada el 25 de mayo de 1983.
Cómo la galaxia, el éxito de Star Wars no tiene límites. Un estudio de la revista de finanzas Forbes, en 2005, estimó que el universo de ‘Star Wars’ (películas, libros, novelas, juguetes, entre otros artículos licenciados) había recaudado más de 20 mil millones de dólares. En el 2015 se estrenó el séptimo episodio de la saga: ‘The Force Awakens’ (El Despertar de La Fuerza). Ésta vez, vimos a Carrie Fisher, vestida de general y con 59 años. “La gente quiere que diga que estoy asqueada de interpretar a Leia y que eso echó a perder mi vida. Pero si mi vida era tan fácil de arruinar, entonces merecía ser arruinada”, dijo Fisher en una entrevista para ‘The Daily Beast’.
Leia Organa volvió a las pantallas en el 2016, pero el papel no fue realizado por Fisher. En “Rogue One: Una historia de Star Wars”, la princesa fue interpretada por la actriz Ingvild Deila, cuya imagen fue retocada digitalmente para asemejarse al icónico personaje. También digitalizaron la voz de Carrie Fisher para sorprender en el final de la producción a los seguidores de la saga, con el asombroso parecido a la joven Leia. Fisher y el elenco de ‘Star Wars VIII: The Last Jedi’ terminaron de grabar la octava entrega de la saga en julio del 2016, por lo que la participación de la General Leia Organa está asegurada. A través de AFP, los productores de ‘Lucasfilm’ anunciaron que para las próximas películas, Leia Organa no será recreada digitalmente, lo que supone que no aparecerá en el episodio IX y genera expectativas para ‘The Last Jedi’, que se estrena el 15 de diciembre del presente año.
El logo de Star Wars VIII: The Last Jedi, fue presentado de forma oficial el 23 de enero.
Otro secreto a voces fue revelado por la misma Fisher, en su última obra literaria, ‘The Princess Diarist’ (2016). Su frenesí con Han Solo en ‘Star Wars’ fue un auténtico romance en la vida real, con el mismísimo Harrison Ford. Durante el rodaje del episodio IV, la princesa y el contrabandista de “La Guerra de las Galaxias” mantuvieron un ‘affair’ durante tres meses en 1976, cuando Ford estaba casado con su primera esposa, Mary Marquardt.
“Fue algo muy intenso. Éramos Han y Leia durante la semana, y sin duda Carrie y Harrison durante el fin de semana”, reveló la actriz a ‘People’. “Miré a Harrison. El rostro de un héroe, unos mechones de cabello cayeron sobre su noble y ligeramente arrugada ceja. ¿Cómo podrías pedirle a un espécimen tan brillante de hombre sentirse satisfecho con alguien como yo?”.
La mirada atenta de Carrie Fisher sobre Harrison Ford.
Cuando Ford se enteró de la muerte de la actriz con la que hizo mancuerna en el cine y en la vida, expresó: “Carrie fue única en su género, brillante y original. Era tan divertida como emocionalmente audaz. Vivió su vida valientemente. Todos la echaremos de menos”.
Carrie Fisher junto a Mark Hamill, hermanos gemelos en Star Wara, hijos de Anakin Skywalker y Padmé Amidala en la saga.
Mark Hamill, el reconocido Luke Skywalker en Star Wars, al enterarse del fallecimiento de Fisher, compartió en sus redes sociales una carta abierta, en memoria de su “hermana”, sobre la cual destacó: “Determinada y dura, pero con una vulnerabilidad que te hacía siempre estar de su lado, y que te hacía querer que triunfara y fuera feliz. Jugó un rol crucial en mi vida personal y profesional, y ambas se habrían sentido vacías sin ella. Estoy agradecido de las risas, la sabiduría, la amabilidad e incluso de la basura autoindulgente que mi gemela espacial me dio a lo largo de los años. Gracias, Carrie, te amo”.
El recuerdo galáctico de Carrie Fisher será inolvidable para aquellos que, de una u otra forma, la siguieron desde su primera misión en la lucha contra el Imperio Galáctico, los ‘Sith’, y posteriormente contra la Primera Orden. Su legado cinematográfico, en el que defendió el lado luminoso de “La Fuerza” como Leia Organa, es imborrable, pero en su oscura vida, de sube y bajas, drogas, alcohol y sexo, siempre hubo un humor negro lleno de luz. “Puedes reconocer los síntomas de la mayoría de las enfermedades. Fiebre, dolor de estómago, frío… Con la depresión maníaca es promiscuidad sexual, gastos excesivos y abuso de sustancias. ¡Y eso sonaba simplemente como un fantástico fin de semana en Las Vegas para mí!”, así describió la actriz esa sombra que nunca pudo opacar el brillo galáctico que le brindó Star Wars. “Soy la princesa Leia, pase lo que pase”, podría leerse como epitafio.
Carrie Fisher (1956-2016)