Experiencia Panorama

Oliver Stone: Soldado de su propia guerra

El sentido de la bala puede llegar a ser el mismo del “shot”, la toma, cámara en mano, bala en el alma, con la implacable lucidez con la que una película puede retratar la vida y la muerte, en un instante, una ráfaga, un silbido, un aplauso. Así, un valiente soldado, héroe de su patria imperial, llamado Oliver Stone, puede terminar siendo el peor enemigo de sí. Muchas balas, hartas bombas, han caído desde el cielo desde el mismo instante en el que ese soldado heroico, ahora devenido en cineasta célebre, alucinó con su propia venida al mundo, el 15 de septiembre de hace justo hoy 70 años. Snowden, su recién estrenado filme, cuenta la historia de otro antihéroe, Edward: “¿Patriota, disidente o traidor?”. Stone siempre dejará al público intentando sacar sus conclusiones. Y este realizador, con su “ojo de halcón”, aprendió temprano a colocarse en el camino de los proyectiles ideológicos. Cada personaje suyo, aún en sus inicios como guionista laureado, aparece impregnado por esa dialéctica. El hombre de cine que es Ivork Cordido enfoca a su colega: “Oliver Stone, cuando su genialidad está totalmente libre y no financiada, entonces, por lo general, se manifiesta como obra abierta a nuestro ser globalmente humana y acabada”.

En su cinta sobre Snowden, Oliver Stone orienta al espectador por ese ser ya histórico, desde su alistamiento en el ejército hasta sus funciones de subcontratista de las agencias norteamericanas de control y espionaje. Cada plano expone los secretos del sistema de vigilancia, mostrando cómo el mundo está plagado de material electrónico capaz de espiar las actividades de todos y cada uno de sus habitantes.   El maestro director, Jacobo Penzo, evalúa a su colega neoyorkino: “Hacía falta la visión cercana de un veterano de Vietnam para darnos la cruda versión de ese conflicto terrible, y hemos tenido la fortuna que ese cineasta soldado haya sido Oliver Stone, un director de innegable talento y fuerza quién nos aproximó a lo atroz de una guerra dolorosa para todos los que en ella participaron. La reflexión del mozalbete surgido de la “América profunda”, que se siente llamado a defender los valores del “american way of life”, que descubre finalmente que el mayor enemigo no está fuera sino dentro de sí mismo, logra hacer visible algo de lo más oscuro del alma norteamericana. Más tarde la aguda expresión de la codicia, encarnada en el inolvidable Gordon Gekko, interpretado por Michael Douglas y su grito de guerra “¡Greed is good!” (¡La codicia es buena!) nos dejó un retrato del lado más perverso del capitalismo. Una película notable de un director con una visión inteligente y crítica sobre su propio país. Celebremos entonces el cumpleaños de este gran director que nos ha legado estas grandes obras…”.

Todo arte tiene su lado oscuro y entonces, el dramaturgo Edilio Peña increpa: “Figura controversial y celebridad del cine, que gusta apoyar y enaltecer, a través de documentales, la amistad devota que tiene con dictadores como Fidel Castro y el fallecido Hugo Chávez Frías. Amistades dictatoriales que financian, también su cine. En el película JJK, obvió la figura de Fidel Castro como cerebro planificador,  que tuvo muchísimo que ver con el asesinato del presidente John F. Kennedy…”. Brutal.

Carlos Caridad, director zuliano, media por su colega: “Por muchos años, la obra de Oliver Stone ha estado rodeada de polémica, pero fruto de un gran malentendido. Curiosamente, un malentendido muy similar al de Michael Moore en el terreno del documental. Michael Moore lo aclaró con sus documentales “Capitalismo” y “Dónde invadimos ahora”: su trabajo es señalar las imperfecciones del sistema capitalista, pero no para destruirlo, sino perfeccionarlo. “Capitalismo” de Moore es un poco hijo de la serie de Stone sobre Wall Street. Como Moore, Stone ataca el capitalismo financiero especulativo y clama por el capitalismo industrial productivo. Como en “Dónde invadimos ahora”, a Stone no le parece mal la intervención de Estados Unidos en otros países, siempre y cuando se haga bien. Ese es el subtexto de filmes como Salvador, Nacido el 4 de Julio y Pelotón. En sus documentales sobre Cuba, el conflicto israelí-palestino y Hugo Chávez, Stone se reserva para sí mismo el papel del americano bueno que viene al tercer mundo a poner las cosas en orden. Salvo que Arafat no se comió el cuento y ni lo invitó a sentarse. En Natural Born Killers, enfila sus baterías contra los medios por pervertir la fuerza del americano promedio, mientras que en Nixon reivindica la figura del presidente que protagoniza el momento más oscuro de la presidencia estadounidense. El ataque a las Torres Gemelas devela a Stone como el patriota estadounidense solapado que siempre fue. Su melodrama sobre el atentado es una oda al Sueño Americano. Curiosamente, ese episodio sangriento de la historia de los Estados Unidos lo deja a la deriva ideológicamente. De este período quizás lo único rescatable sea el retrato bonachón y benévolo de George W. Bush, un presidente que ha sumido al mundo entero en la violencia. Quizás la mejor manera de definir a Stone es como un patriota estadounidense incomprendido…”.

Enfoque similar reporta Emiliano Faría, guionista y productor: “Stone es el cineasta norteamericano que más se ha dedicado a temas de la historia contemporánea de los EE UU, aportando su perspectiva crítica a los abusos de poder de su Gobierno. Temas como la Guerra de Vietnam, en una trilogía que desnuda una guerra sin sentido, el asesinato de JFK, las arbitrariedades del presidente Richard Nixon, la gestión de George Bush en la película W, el mundo desaforado de Wall Street, La Guerra de El Salvador, el deterioro de los valores sociales (Asesinos por Naturaleza). Documentales sobre Fidel Castro y Hugo Chávez, siempre con una mirada crítica hacia los desaciertos de la política conservadora de los EE UU. Ha ganado cuatro premios Oscar, lo que le confiere un respeto inclusive de sus detractores. Un genio de la cinematografía comprometido con las causas sociales…”.

Fernando Govea, realizador, dice: “Para algunos es Spielberg, para otros es George Lucas, pero para mí es Oliver Stone.  Oliver es parte fundamental de mi background cultural e intelectual, su influencia en mí es reveladora, educativa, inspiradora, el gran historiador de la contracultura, un rebelde de la industria, un espejo revelador, una ventana abierta a plena luz del día de la más pura y sensible realidad de la humanidad, servida con una estética que seduce, atrapa y penetra los sentidos, quedándose en uno para convertirse en parte de nuestra mirada del mundo, mi punto de vista… El punto Stone”.

Para la escritora Mercedes Yee el cineasta “ha sido uno de los mejores guionistas del cine controversial y realista, destacando como director en diversas producciones, es mi dilecta JFK, sin desconocer su magistralidad en otras, sus ultimas como Salvajes o Snowden ciertamente no han sido las más apreciadas por su público. Siempre con un tono crítico, sin rehuir la polémica, más bien provocando un debate entorno a su figura y su obra sin, aparentemente, importarle si ese ruido beneficia o perjudica su imagen y su carrera profesional, ha sido durante mucho años y así parece que seguirá siendo”. El productor Sergio Gómez relaciona: “Muy joven conocí el cine de Stone gracias a mi madre, Laura Antillano, que me llevó, al cine Landia, a ver Nacido el 4 de julio. Comencé a investigar su cine y su relación con Vietnam…y recordé que más joven había visto también platón…nada pues el cine de Stone siempre lleno de controversias en busca de un verdadero análisis del espectador. Es uno de los grandes directores de cine del siglo 20…..y guionistas claro. …Junto con Quentin Tarantino escribió Asesinos por naturaleza. ..y para mi gran película igual sobre Jim Morrison, cantante del famoso grupo The Doors…”. Con “Asesinos por naturaleza” y “Salvajes” hizo que los nietos huérfanos    de estructura y violencia, devoraran a sus propios padres que si combatieron sus guerras. Violencia posmoderna, desmedida, espectacular y carente de misticismo…”, refiere la directora y periodista, Ángela Guillén. Mientras el semiólogo Arlenín Aguillón analiza: “Solo alguien como Stone pudo hacer una pieza documental como esa de Chávez. Lo digo por la carga simbólica que hay alrededor suyo. Ir en contra de un sistema cinematográfico tan estereotipada como el que tenemos. Ocurre algo similar con Sean Penn. Que debido a su trayectoria, pueden lanzarse con este tipo de pericias. No son iconos, son símbolos…”.

Lorena Riga, fotógrafa, radicada en Madrid, le agradece a Stone: “Pasé mucho tiempo de mi vida yendo al cine a pasar el rato con mis amigos, no sabía nada de cine, solo que esas películas que veía me daban tan igual hasta que un día vi Natural Born Killers , la estética de la película me enamoró,  a partir de allí el cine me comenzó a interesar…”.

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Experiencia Panorama