Fotos de nuestro ayer: Cuando existía la pasarela de la Libertador
Era como un monstruo anaranjado, tendido sobre la avenida Libertador. Muchos de los marabinos de esa época solo lo vieron, pero nunca lo cruzaron. Arriba, limpiaban zapatos, tomaban fotos, vendían de todo… y arrebataban carteras. La gráfic
Era como un monstruo anaranjado, tendido sobre la avenida Libertador. Muchos de los marabinos de esa época solo lo vieron, pero nunca lo cruzaron. Arriba, limpiaban zapatos, tomaban fotos, vendían de todo… y arrebataban carteras. La gráfica, de 1984, está hecha desde la muy famosa pasarela. Era una estructura de metal, de 28 metros de longitud. A la izquierda, un fotógrafo está sentado recostado de la baranda, mirando hacia Las Playitas. A su lado, un falso pony, disecado, para la fotografiar a los niños con una Polaroid. Lo protege del sol, un tapiz, el fondo de la imagen que conservan algunas familias de Maracaibo.
La foto es de Pedro López. La baranda, blanca, se ve manoseada, sucia. Varios transeúntes miran hacia la avenida, atraviesan hacia Las Pulgas. A la derecha, el Banco Latino, en el centro San Felipe, al lado de El Porvenir, y del Supermercado Victoria. Un Ford Zephyr, blanco, atraviesa la vía, en camino hacia Sabaneta. Abajo, los marabinos cruzan el semáforo por la avenida, sin importar la caminería.
La habían instalado en noviembre de 1976, pero no fue de uso masivo. La avenida Libertador, inaugurada en 1973, sustituyó a la antigua calle La Marina, en el intento del presidente Rafael Caldera, de modernizar Maracaibo. «Al principio fue la novedad. Pero luego, en sus escaleras, se apostaban arrebatadores. El buhonerismo creció y las escaleras quedaron encerradas entre los tarantines. Se volvió muy peligrosa», recuerda Mary Barrientos, del municipio San Francisco.
Hasta con la Guardia Nacional se intentó obligar a la población a usar la pasarela. En 1984, un plan de seguridad intentó mejorar la circulación en la ya caótica avenida Libertador. Fue base de vallas publicitarias, centro de citas, emblema del centro por años. Hasta que, las nuevas remodelaciones de la Libertador decretaron su muerte, en 1998. La desmantelaron, sin más, junto a su gemela, ubicada frente al mercado de Las Playitas. Un año después, en 1999, los vecinos del barrio Alfredo Sadel dijeron que la llevaron para servir de puente sobre una cañada, pero no la instalaron.
«Además de la inseguridad, ahí hubo un elemento cultural. Nadie iba a subir y bajar unas empinadas escaleras, si podía atravesar a nivel. Esa esquina siempre ha sido caótica. Nadie se acostumbró. Lo usaban muy pocas personas», agrega Barrientos. Un recuerdo vivo para las generaciones anteriores a la época de los malls.