Privacidad, neutralidad y seguridad. Tres asuntos clave del mundo de hoy cuando de internet se trata. Y cuando se habla de internet, prácticamente a todos nos toca. Empresas que manipulan nuestros datos o estados que espían, incluso, a otros estados.
El presidente de la Federación Latinoamericana de Usuarios de Internet, el argentino Sergio Salinas Porto, cree que la privacidad y la neutralidad (aquella en que todos los contenidos, aplicaciones y servicios deben ser tratados con igualdad, sin discriminaciones) son los derechos más violados de los usuarios en la red.
Salinas criticó a internet.org porque, según él, la iniciativa de Facebook “parte de una política para dirigir consumidores”. Internet.org aglutina líderes de la tecnología para conectar a los dos tercios de la población mundial que no cuentan con acceso a internet.
El experto advirtió que algunas “empresas entregan toda la producción y todo lo que hacemos continuamente en internet a los servicios de inteligencia o servicios nacionales antiterrorista de Estados Unidos”.
Le preguntamos sobre el australiano Julian Assange, el ciberactivista australiano refugiado en la embajada de Ecuador en Londres y solicitado por EE UU por la publicación de miles de documentos confidenciales del Gobierno estadounidense a través de WikiLeaks. ¿Ángel o demonio?
—¿Cree que la sociedad, como algunos expertos señalan, está siendo de alguna manera esclavizada por la internet? —Yo no lo tomo así. Creo que se trata de la utilización en grande de esta plataforma que brinda muchísimas posibilidades y herramientas muy utilizadas que, por cierto, generan modos actitudinales en la sociedad que son incorporados a la vida diaria. De alguna manera, esas herramientas pueden ser tomadas como una dependencia, pero nosotros las tomamos como parte de nuestra vida cotidiana.
Sergio Salinas: “El valor más grande que tiene internet son los datos”.
—Pero cada vez estamos más vigilados. —Es verdad. Esto nos pone en alerta y nos preocupa como usuarios y ciudadanos del mundo. Hay estados que vigilan nuestros datos personales, violando nuestra privacidad.
—Y hasta espiados. —Sí, esto tiene que ver con las grandes potencias. Los estados más fuertes, aquellos que han puesto en su agenda pública dominar a otros, han incorporado como parte de su funcionamiento el tema de romper con la privacidad de las personas y de los mismos estados. Así, por ejemplo, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; y la exmandataria de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, manifestaron en su momento sus quejas porque sus respectivos países fueron espiados.
—Sin embargo, Julian Assange también espió. Él es visto como un héroe o un villano, según el cristal con el que se le mire. ¿Cuál es su posición sobre lo hecho por Assange? —En el caso de Assange tenemos (en la federación) una visión dual: Por un lado, es interesante que él haya puesto al descubierto un montón de documentos clasificados, sobretodo del Gobierno de Estados Unidos. Él colocó en la palestra pública temas fundamentales como la vinculación de algunos estados en asuntos espinosos, como sus participaciones en delitos de guerras, entre otros. La verdad, es que hay muchos temas clasificados que los estados deberían tener asegurados, y esto implica también que Assange no es, quizás, todo lo bueno que uno quisiera. En este caso, porque se enfocó en Estados Unidos, pero si hubiese sido contra alguno de nuestros países, podría ser distinto.
—¿Cuáles son los derechos de los usuarios de internet que son más violados en nuestros países? —El tema de privacidad es uno de los más importantes, y no quiero exponerlo solo al contexto regional, pues es un problema global (…). Algunos servicios que utilizamos, especialmente en Estados Unidos, lo que generan es la penetración en nuestra privacidad, y eso nos pone en una posición de debilidad frente a los poderosos. Cuando uno confía en la empresa que, por ejemplo, maneja mi correo electrónico, o un computador x, con unas herramientas x, de manera gratuita, uno cree que solo está consumiendo publicidad, pero resulta que esas mismas empresas entregan por motu propio, o por hacer “backup” en servidores de terceros, toda la producción y todo lo que hacemos continuamente en internet a los servicios de inteligencia o servicios nacionales antiterrorista de Estados Unidos; y eso es muy desventajoso. Cuando vemos además lo que sucede en Oriente, hay que estar alerta. Aquí, en Latinoamérica, no hemos tenido ningún tipo de denuncia sobre empresas que estén obligadas a entregar datos personales al estado, pero sí tenemos denuncias de empresas que, bajo la legislación de Estados Unidos y la Unión Europea, han entregado o entregan datos privados. Otro peligro que existe es la ruptura de la neutralidad. Esto son los dos grandes problemas que tienen un eje en común, que además de ser político, tiene un eje económico.
—¿Cuáles recomendaciones le hace usted a los usuarios para proteger su privacidad en internet? —Primero, asegurar los puntos mínimos de seguridad que debe tener un usuario competente, con el fin de evitar que sus datos sean manipulados. Esto pasa por leer bien los contratos que firma. Lamentablemente, pocos son los usuarios que hacen esto. Cuando aceptamos un contrato, en realidad le estamos dando “ok” a que nuestros datos sean manipulados. Nosotros tenemos que exigir a las empresas que estos contratos sean más directos y más cortos. Creo que no es necesario que una empresa manipule tus datos para entregar algún servicio. Cuando creemos que estamos consumiendo publicidad, insisto, en realidad estamos participando de un contrato para que esas empresas manipulen nuestros datos. El valor más grande que tiene internet son los datos. El tema es quién concentra esos datos y cómo se utilizan.
—¿Por qué les preocupa a ustedes el proyecto internet.org que impulsa Facebook? —Esto es parte de una política para dirigir consumidores. Miren lo que ha pasado en Colombia, donde se firmó el acuerdo con internet.org. Allí, todo el mundo maravillado, y en realidad es una empresa que había hecho un arreglo con Facebook para poder navegar y fíjense, por ejemplo, que cuando le daban para descargar los cinco libros que habían, los textos estaban en inglés, y esto es una especie de transculturización de los pueblos. Esto de poder bajar libros solo en inglés implica dos cosas: eran libros en inglés, o en español de autores sajones. No había ninguno latino. Internet.org genera direccionalidad de los clientes sobre los usuarios o consumidores, como lo ven algunas empresas, que les genera cierta gratuidad, que no son tales porque están pagando un abono.
—¿Cómo es eso del ataque a la neutralidad? —Entendemos que todo esto que se denomina también cero rating tiene que ver con una lógica perversa de los negocios. Cuando las empresas de telefonía empiezan a tener lógicas comerciales que hacen posible que, por ejemplo, algunos puedan acceder a mayor velocidad para tener más datos o poseer una mejor calidad de navegación, y otros están afuera de eso, allí se genera la ruptura de la neutralidad.
—¿Cómo marcha la brecha digital en América Latina? —La brecha digital en la región se ha acortado mucho en los últimos años. El plan Canaima (Venezuela) y el Conectar Igualdad, entre otros proyectos, lo que han hecho es acortar la brecha digital al llevar computadores a los hogares de países latinoamericanos. Hay que acotar que hay que trabajar más en el tema de la seguridad, y esto tiene que ver con el hecho de que tener una computadora en casa no es suficiente, el acortamiento de la brecha también tiene que ver con la buena utilización de la internet y de otros recursos.