Infalible. Así es el olfato de los perros, cualidad que ha convertido a Max y a Jako en oficiales de seguridad de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB)y del Cuerpo de Policía Bolivariana del estado Zulia (Cpbez), respectivamente. Han sido entrenados para apoyar en la lucha contra la delincuencia organizada en los cuatro puntos cardinales del Zulia.
La región cuenta con dos unidades caninas que actúan, especialmente, en la detección de narcóticos y estupefacientes: la más grande la tiene la GNB.
Las estadísticas son claras. Al menos un alijo de droga a la semana detectan los canes de la GNB en el Zulia.
“El perro es una herramienta de trabajo. Su olfato es muy agudo y son capaces de oler las partículas de cualquier objeto a unos 200 metros y al llegar al lugr da señales de alerta. Una vez entrenado no hay manera de burlar su olfato”, sostiene Starly Quiñones, guía de Max Alejandro, un labrador de la Unidad Regional de Inteligencia Antidrogas de la GNB número 11 Zulia (Uria-11).
Y prueba de esto, el pasado 8 de marzo, Ónix descubrió una mega caleta de 1.749 litros de cocaína líquida que los narcotraficantes pretendieron camuflar con detergente. La droga estaba oculta dentro de un cisterna con capacidad para 100 mil litros que cruzó la frontera por Paraguachón.
Los canes se pueden entrenar para que asocien los olores de marihuana, cocaína, papel moneda, metanfetaminas, explosivos, heroína y cualquier sustancia. También para atacar, rescatar y alertar. Los del Zulia están preparados para drogas y ataque.
Desde hace 29 años, la GNB estableció formalmente lucha contra los narcotraficantes, porque lo que en 1988 creó, en Lara, el centro de entrenamiento canino, donde cada año gradúa a más de 100 guías can —efectivo policial o militar— y perros.
“Hay que crear un binomio perfecto entre el animal y su guía para la búsqueda y detección de droga ilícita, y para eso es necesario un entrenamiento que puede durar entre ocho meses y un año. Es esencial que ambos tengan cualidades”, detalla el comandante nacional Antidrogas, general de brigada Arturo Olivar. Olivar señala que el oficial debe ser voluntario, con excelente condición física y afecto hacia los canes. En tanto, los perros deben tener entre ocho meses y tres años, de cualquier sexo, con buena condición de salud, fortaleza, impulso para la asociación, respuesta positiva al elogio y la recompensa y sensibilidad auditiva.
Para esto se requieren razas como Labrador retriever, Golden retriever, Cocker spaniel, Pastor alemán, Pastor belga, Pastor holandés y Border collie.
La Uria-11 tiene perros dispuestos en puertos, aeropuertos, frontera y puestos de control en todo el estado, mientras que el Cpbez cuenta con canes (Jako, Cleo y Bella) que emplea en trabajos de inteligencia, con ayuda de la comunidad, en la búsqueda de narcóticos en las barriadas de Maracaibo.
Desde marzo de 2016, el Cpbez activó el Equipo K-nino Antidrogas (EKA). Para el jefe supervisor Jorge Bravo “los perros son nuestros grandes aliados y amigos, por eso su entrenamiento está basado en juegos y recompensas. Es completamente falso que sean adictos a los narcóticos. Ellos trabajan por asociación. Eso es un mito”.
“En septiembre de 2016 nos ayudaron en la incautación de 1.300 pitillos de bazuco. Habíamos hecho un trabajo de inteligencia con la comunidad, pero cada vez que íbamos a la casa no encontrábamos evidencias. Llevamos a los canes y descubrieron la droga en los tubos de una parrillera”, relata Bravo.
La jefa de la unidad antidrogas de la GNB en el aeropuerto La Chinita, teniente María Cuaimo, afirma que los narcotraficantes buscan perfeccionar las modalidades para esconder y movilizar la droga.
“Hemos encontrado estupefacientes dentro de equipos de sonido, gallinas, cocos, caraotas, limones, maletas con doble fondo y adheridos al cuerpo. Ahora hasta usan el cuero del burro para camuflar la droga”, por eso la presencia de los perros es elemental en una zona como Zulia, vulnerable por su cercanía con la zona fronteriza. Debido a la astucia de los narcotraficantes para burlar los controles, los guías can del Cpbez sostienen que el vínculo con el perro debe ser fuerte y se requiere de un trabajo en conjunto, pues a pesar del olfato infalible del animal, también es necesaria la suspicacia del uniformado, quien debe conocer al can y cuándo este da señales de alerta. Según el general Olivar, “en el Zulia, los canes, semanalmente, ayudan a la incautación de estupefacientes”. Asevera que algunos perros han descubiertos alijos que superan la tonelada. Pese a la gran contribución en la lucha antidrogas, los canes también son usados para resguardar, atacar y detectar la presencia de delincuentes cuando se requiera, como medida para garantizar la vida de los funcionarios.
Recientemente la brigada canina del Cpbez prestó su apoyo en los partidos de béisbol que se disputaron en el estadio Luis Aparicio. Ya sea para atacar, resguardar o buscar, Sasha, Lucy, Natasha, Ruffo, Nerón, Jako, Cleo y Bella son los fieles agentes que están al servicio y en la lucha contra la delincuencia.