El proyecto del Corredor Ferroviario Bioceánico, impulsado por el gobierno boliviano, recibió un nuevo incentivo con un acuerdo entre Perú, Paraguay, Bolivia y Brasil para hacer viable el estudio de factibilidad.
Las autoridades bolivianas realizaron en La Paz una reunión técnica entre los países y organismos multilaterales interesados en potenciar la iniciativa y decidieron crear un mecanismo de coordinación para hacer un seguimiento al desarrollo de la propuesta.
De acuerdo con datos del Ministerio de Obras Públicas, el ferrocarril tendrá más de tres mil 777 kilómetros, con una inversión superior a los 10 mil millones de dólares y una capacidad para transportar alrededor de 10 millones de toneladas de productos en el 2021.
La vía férrea demandará de cinco a siete años para su construcción y unirá el puerto peruano de Ilo con el municipio brasileño de Santos, cercano a la ciudad de Sao Paulo, después de atravesar Bolivia.
El megaproyecto incluye a Uruguay, Paraguay y Argentina por la hidrovía de los ríos Paraguay-Paraná.
El presidente boliviano, Evo Morales, recordó que el tren beneficiará a la mitad de los países suramericanos, incrementará el comercio en la región y contribuirá a la integración de América con los demás continentes.
Además, al conectar los océanos Pacífico y Atlántico abaratará los costos de exportación e importación, en un proyecto sin daños al medioambiente.
El ministro de Obras Públicas de Bolivia, Milton Claros, coincidió con las opiniones del jefe de Estado.
“Este proyecto es muy importante y relevante para hermanar y articular a cuatro países a fin de trabajar en torno a una idea conjunta. Muy pocas veces un proyecto ha permitido integrar a tantas naciones”, dijo Claros.
También destacó el gran impacto económico de la iniciativa para Suramérica y la posibilidad de consolidarla como una opción adicional y alternativa a la sobredemanda que tiene el canal de Panamá.
Según cálculos del Gobierno boliviano, desde el puerto de Santos en Brasil hasta puertos de China, utilizando el corredor, un viaje tomaría 42 días, en comparación con los 67 utilizados por el Canal de Panamá y los 58 por el Cabo de Hornos.
La construcción de la obra permitirá impulsar la industria ferroviaria en Bolivia y ayudaría al país a llegar de manera más directa a ultramar, precisó el alto funcionario.
Su implementación desarrollará aquí el material rodante, el ensamblaje de locomotoras, los vagones y vías férreas; implicará la superación profesional y permitirá generar fuentes de empleo sostenible en el tiempo.
Con el objetivo de consolidar una alianza para la construcción del tren, Claros remitió a Brasil el borrador de un memorándum y solicitó una reunión con autoridades de ese país para explicar los alcances del proyecto.
La rúbrica del documento es el último trámite administrativo para que el gigante suramericano formalice su ingreso a la iniciativa después de confirmar su participación en las mesas de trabajo.
Para viabilizar la obra, Bolivia ya suscribió un segundo memorándum de entendimiento con Alemania. Con ese acuerdo el país europeo abre la posibilidad de canalizar financiamiento para la vía férrea con recursos del reconocido banco estatal KfW.
El viceministro de Transporte de Alemania, Rainer Bomba, afirmó que el emprendimiento del ferrocarril bioceánico no solo despertó el interés de América Latina, sino “de todo el mundo”, y lo calificó como el proyecto del siglo XXI.
La iniciativa es un imán para las empresas germanas de los sectores del transporte, la logística y la construcción, interesadas en la infraestructura, el suministro de locomotoras y vagones, la transferencia de tecnología y la formación de personal. Mientras el viceministro de Obras Públicas de Paraguay, Agustín Encina, afirmó que su país tiene una visión del proyecto como un corredor de integración para el desplazamiento de cargas, compuesto por las modalidades más económicas, la fluvial y la ferroviaria, en una región donde la topografía y la densidad poblacional contribuyen a su implementación.
Es una ventana muy importante para Paraguay, Bolivia, Argentina y Brasil, y abarcará la creación de un polo de desarrollo en la localidad paraguaya de Carmelo Peralta, con medidas de mitigación medioambientales.
Paraguay ratificó su interés y la voluntad de formar parte de la red bioceánica para impulsar la ejecución de una conexión por la hidrovía Paraguay-Paraná a través de Carmelo Paralta hasta la ciudad de Roble, subrayó el alto funcionario. “Creo que esta es una alternativa muy positiva para Bolivia y para nosotros también, poder compartir los productos derivados del desarrollo agropecuario del Chaco paraguayo”, remarcó el viceministro.
Hasta el momento, la obra tiene cuatro estudios de preinversión realizados por Bolivia, con un costo superior a los seis millones de dólares, financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo.
Esa entidad financiera adelantó su interés en costear otras investigaciones relacionadas con el proyecto si los países involucrados lo solicitan.
De acuerdo con la institución, mil 521 kilómetros de la vía estarían en Brasil, mil 894 kilómetros corresponden al tramo de Bolivia y 340,5 a Perú.
Si bien no todo está por construir, hay segmentos aún por edificar para la interconexión y otros necesitan de la rehabilitación y homogenización para integrarse a la obra.