Lo que no ha podido hacer Maracaibo para homenajear a Luis Aparicio Montiel, único criollo en el Salón de la Fama del Béisbol de las Grandes Ligas, lo consiguió Cabimas para rendir tributo al mejor pelotero nacido en su suelo: Pompeyo Davalillo.
La ciudad del petróleo levantó una estatua para exaltar la grandeza de su hijo prólijo, al que vio nacer y hacerse pelotero hasta llegar a las Grandes Ligas y convertirse en el primer zuliano, y apenas el cuarto venezolano, que lograba tal hazaña en 1953.
“Él lo tiene más que merecido. Fue un gran jugador y un extraordinario técnico. Pompeyo me firmó al béisbol profesional y me enseñó muchas cosas que me llevaron lejos. Además fue el que me sacó de aquí de la Salina. Ojalá este homenaje se lo hubiesen hecho con vida para que se hubiese dado cuenta lo bonito que se siente”, dijo “Vitico” Davalillo, hermano de Pompeyo, el día de la develación de la estatua, otra de las grandes figuras de las Grandes Ligas.
La fachada del estadio La Concordia, ubicado en el sector La Salina, fue el escenario donde se colocó el pedestal que sostiene la escultura de 1.5 metros de altura, color bronce, elaborada por el artista plástico cabimense, Miguel Leal.
La ceremonia, celebrada el pasado 2 de diciembre, estuvo presidida por el ministro del Deporte y Juventud, Melvin Maldonado, el gobernador del Zulia, Francisco Árias Cardenas, el alcalde de Cabimas, Félix Bracho, el secretario de deportes del estado Leonet Cabeza y demás autoridades deportivas de la región.
En este parque Pompeyo recibió las primeras lecciones de cómo jugar a la pelota y dio sus primeros batazos en el camino que lo llevarían a los sitiales que ocupó en el béisbol profesional. También fue en este estadio donde sufrió la lesión en su pierna que lo llevó al retiro de las Grandes Ligas, a los 22 años, y lo confinó al béisbol caribeño con los Azucareros de Cuba en la categoría triple A.
Domingo Barrios, que lo conoció de niño, dijo que Pompeyo tenía una forma muy particular de jugar al béisbol.
“Era muy agresivo y arriesgado. No temía hacer cualquier jugada por muy suicida que pareciera. Yo vi cuando se lesionó aquí mismo, jugando para Gavilanes contra el Cervecería Caracas en el Torneo Rotatorio, en 1954, lesión que truncó su carrera con los Senadores de Washington. Ese día salió un batazo entre left y center y él corrió hacia la segunda para hacer el doble play, pero llevaba tanta velocidad que su pierna derecha se estrelló contra la almohadilla, se cayó y sufrió doble fractura. De allí no volvió a ser el mismo”, explicó quien fuera compañero de equipo de Pompeyo.
En su corta carrera en la Gran carpa “El Gigante de Cabimas” dejó huella imborrable jugando con los Senadores de Washington, equipo al que ingresó a los 25 años y con 1,60 metros de estatura.
El año anterior había debutado en el béisbol profesional venezolano jugando para el equipo Cervecería Caracas.
En su pasantía por el mejor béisbol del mundo fue bautizado “Yoyo” por el presentador de su equipo. Para ese entonces era el segundo pelotero con menor estatura que jugaba en ese nivel.
El 3 de agosto de 1953 jugó contra los Chifox, cuyo titular del campo corto era su paisano Alfonso “Chico” Carrasquel, produciéndose el primer juego de la MLB con dos venezolanos en acción.
Tres días después se robó el home en el séptimo inning de un juego que ganaron a los Indios de Cleveland 4-1.
“Estamos muy orgullosos por este homenaje que le hacen a nuestro padre en la tierra que lo vio nacer, en estas fechas de navidad, sobre todo porque mi papá era un hombre muy familiar. Desde el seno de nuestra familia, y de sus 12 hijos, damos gracias a todas las personas que hicieron posible este homenaje que bien se merecía”, dijo Lourdes Davalillo, una de los 12 descendientes que dejó Pompeyo.
Davalillo dejó también un excelente registro como técnico en el béisbol profesional . En 1964 se estrenó como mánager con el equipo Salamanca de México convirtiéndose en el primer criollo que dirigía un equipo rentado en el exterior.
Fue mánager campeón con las Águilas del Zulia en par de ocasiones, en las temporadas 1991-1992 y 1992-1993 y una con Leones del Caracas en la 1994-1995.
“Pompeyo fue una escuela para muchos peloteros venezolanos que hoy dirigen en Venezuela y el exterior. El ejemplo más típico es el de Oswaldo Guillén, que tomó esa escuela y la puso en práctica en las Grandes Ligas cuando fue campeón. Davalillo impuso ese estilo caribeño en el béisbol: el toque de bola, el robo de base, en fin el béisbol alegre”, acotó Enrry Rosales, presidente de la Asociación Zuliana de Béisbol.
Hoy, los cabimenses pueden vanagloriarse, primero que los marabinos, de ser los primeros zulianos en develarle una estatua en su cuna, al mejor pelotero profesional de la localidad, lo que todavía no ha sucedido con Luis Aparicio Montiel, en la Tierra del Sol Amada.
El lanzador de softbol, Ramón Jones y su hijo, frente a la estatua
Estadio La Concordía, rebautizado con el nombre de Pompeyo Davalillo
La familia Davalillo y sus amigos de Cabimas
Víctor y Francisco Davalillo (izq), hermanos de Pompeyo