No hemos dejado de trabajar. La gente está comprometida con la creación. Esta es nuestra vida y no podemos permitir que las circunstancias nos modifiquen”, así lo expresó Silvia Martínez, bailarina, coreógrafa y directora de la agrupación Tente empié danza teatro, ante la realidad que vive la creación artístico cultural de Maracaibo, que es golpeada por la crisis eléctrica que afecta al país, y contra todo pronóstico, el arte sigue activo aunque sin muchas posibilidades de mostrarse pues se requiere electricidad para boletería, para que los teatros estén operativos y para que el público retome la rutina de asistir.
“Hemos tenido que posponer fechas de funciones, pero no hemos dejado de trabajar. En lo particular, soy de las personas que creen que los encuentros no deben perderse, aunque sean cada vez más cortos. Ensayamos sin electricidad, nos unimos en un creer creativo, y cuando haya espacio para mostrar el trabajo se hará, lo importante es no dejar de crear”, afirma Martínez.
Trabajando un día a la vez, los artistas se han reinventado. Se adaptan en función de lo poco o nada que tienen para trabajar, resistiéndose al abatimiento colectivo.
“Los problemas de la electricidad son graves en cuanto a la operatividad de la producción musical. Sin electricidad es una catástrofe, la mayoría de los instrumentos que se utilizan hoy en día son eléctricos, de modo que estamos restringidos a los instrumentos acústicos. Lo recintos no están acondicionados para recibir al público, la adquisición de entradas por plataformas digitales también se ha visto afectada, la publicidad. A pesar de todo, es necesario sostener los eventos. En estos casos es muy útil y provechoso escuchar composiciones musicales que enaltezcan el espíritu humano más allá del mero entretenimiento”, enfatiza a su vez el productor musical Enrique Rincón.
En el caso de la plástica, también se buscan opciones. Por ejemplo la exposición “Real”, organizada por nóveles artistas de la ciudad, tomó como espacio una casa del sector Santa Lucía, que fue intervenida a para ofrecer una exposición colectiva fuera de las limitaciones de acceso a las salas expositivas y los espacios culturales debido a los apagones o la ausencia de público.
“De no hacer esto, no podríamos soportar tanta miseria. Es nuestra forma de seguir existiendo”, recalcó José Torres, uno de los representantes del Colectivo Pirógeno.
En cuanto al teatro, los creadores siguen trabajando aunque sorteando una variable vital: la seguridad de contar con fechas en los pocos recintos culturales de la ciudad. “El trabajo del creador es darle continuidad a su trabajo. En el caso del teatro, siempre se ha visto enfrentado a crisis de todo tipo y ha aprendido a sortear las dificultades. Ensayamos en las casas, en los espacios que se presten para ello. Justo ahora estamos en pleno montaje y tenemos otro en repertorio. Los talleres de formación los hemos reprogramado, pero la dramaturgia, el hacer la maqueta de un montaje se hacen con o sin luz. La tarea del teatro es imponerse, esto no nos puede impedir crear. Esto es también un llamado a que la gente no se deje derrotar, a hacer alianzas y a enfrentar las obstáculos”, enfatizó Arnaldo Pirela, gestor cultural y director de la productora Teatral Teorema.
En el caso de la formación de los cantantes, Maxula Alliey explica que el Centro de Estudios Musicales Max Alliey ha rediseñado los horarios para que los niños y jóvenes no pierdan continuidad y se afecten menos por el calor. “Los artistas estamos obligados a ensayar, por eso no podemos suspender las clases. Los padres han sido muy entusiastas y los niños siempre quieren asistir a sus prácticas. Hemos reprogramado la muestra de la escuela de canto, pero mientras logramos tener seguridad para presentarnos en el teatro, condiciones para mover boletería y producción, no podemos parar”, explicó.
Teatro – “Boletería y promoción, neutralizados”
“Muchos eventos son reprogramados sin fecha y sin horario fijo de racionamiento no podemos ensayar. Tenemos parados 3 talleres de formación y 3 montajes. Estamos a expensas de las circunstancias”, alertó Gaudí Alarcón, Directora artística del Grupo Tea, agrupación que tiene sede en el Teatro Bellas Artes de Maracaibo, ciudad en la que la crisis eléctrica tiene a los grupos de artísticos contra las cuerdas.
Richard Oliveros, actor del grupo Fundrama y director del icónico montaje “Señoras de Maracaibo”, dijo que los encuentros culturales “han mermado un 99%. Los cortes de luz no permiten afianzar una fecha. La boletería es administrada por redes, lo que también ha minado nuestra fuente de ingresos. Nos sentimos neutralizados”.
Danza LUZ – “Si no hay luz, igual bailaremos”
“Hemos sobrevivido a las fallas eléctricas generales y a dos robos del cableado eléctrico a la Universidad del Zulia. Nuestro suministro eléctrico es nulo y aún así seguimos ensayando. Abrimos las ventanas y con nuestros teléfonos reproducimos la música. Así preparamos el espectáculo que dará Danza Luz para su 50 aniversario este 14 de junio. Si para entonces no tenemos electricidad, igual bailaremos, serán cuerpos en movimiento danzando sin luz y si no podemos reproducir la música, bailaremos sin música. No podemos permitir que nos quiten todo”, sostuvo Gilberto Rincón, profesor de danza contemporánea de Danzaluz.
Cine – “Las proyecciones están suspendidas”
Ramón Bazó, jefe de la cinemateca del Camlb y coordinador de Cíngaro Cine, explica que con los apagones y las fluctuaciones eléctricas han tenido que suspender las proyecciones. “En el Camlb no se ha podido proyectar nada. Tengo en esto 20 años y me pregunto ¿cómo satisfacer esa oferta en una ciudad a oscuras?. Una exhibición es una oportunidad de encuentro y no es posible lograrlo en estas circunstancias”.
Viviana Márquez, directora del Cine Club Universitario de LUZ, coincide con Bazó, y agregó que pese a la situación del país, su equipo mantiene un programa formativo de creación audiovisual con jóvenes del Liceo Udón Pérez. “Hay que insistir porque la acción cultural, en tiempos aciagos, es tan necesaria como un plato de comida”.