Experiencia Panorama

Análisis / El fenómeno «Roma»

Con fanáticos y detractores, la cinta mexicana de Alfonso Cuarón es la película de la temporada, aclamada por críticos y  academias.  Le  califican de brillante y también de neorrealista. Es la gran  favorita del Oscar, a entregarse esta noche.

“La película inicia con un primer plano de un camino empedrado. Una gran cascada de agua jabonosa se vierte sobre el piso, mientras se escucha el sonido de alguien que lo  limpia. En ese reflejo del agua se observa el cielo, y esas formas onduladas que se transforman a medida que el agua se agita. Luego, un plano se mueve a través de ese reflejo hipnótico, mostrando a la mujer que limpia ese camino”, comenta  Héctor Rojas.

El crítico zuliano habla de “Roma”. Una cinta maravillosa, conmovedora, intimista… obra maestra para unos.   Aburrida, plana, lenta … sobrevalorada para otros. Pero, realista y de impecable manufactura para todos. Todo eso y más es la producción del mexicano Alfonso Cuarón. Sin duda, es la película de la temporada.

“La descripción suena muy simple, pero en esta sencilla secuencia se encuentra mucho del centro medular de la película: un flujo natural que se desprende de los elementos de la vida misma (agua, piedra, aire) y que al mismo tiempo muestra ese concepto de lo micro a lo macro, que se repite en la historia en un marco mucho más amplio, que abarca los rostros de las multitudes y generaciones, dentro de la historia humana en el contexto social de una era”, sigue Rojas.

Más de 160 premios de todas las academias cinematográficas y los críticos del mundo la han convertido en un fenómeno, siendo una producción latina, en blanco y negro, en español y, además, de Netflix.

La buena racha de reconocimientos comenzó con el León de Oro en su estreno en el Festival de Venecia. Ha reinado en los reconocimientos más mediáticos: Globos de Oro, Bafta, Crítica Cinematográfica, Satellite, Goya…  Además, fue incluida en la lista de las 10 mejores cintas del año de las afamadas revistas Time y Vanity Fair, así como de reconocidos críticos de cine.

Se espera se corone como la gran triunfadora del Oscar, esta noche, dado que lidera con 10 nominaciones —junto a “La Favorita”—, aunque las sorpresas existen. “Muchas gracias a la Academia por reconocer a Roma en estas categorías. La experiencia humana es una sola y es muy gratificante que una película en blanco y negro sobre la vida en México esté siendo celebrada alrededor del mundo”, dijo el cineasta, ya ganador del Oscar como director por “Gravedad”, en 2014.

Análisis / El fenómeno “Roma”

“Roma” presenta la historia de  Cleo, una empleada doméstica de origen mixteco en Ciudad de México, que es a su vez la historia de Liboria Rodríguez, o Libo, la mujer que cuidó a Cuarón en su infancia, en la colonia Roma, de Ciudad de México, donde visió con sus padres y hermanos.

“La mujer que limpia ese camino que abre el metraje, es Cleo —personificado por  la joven mixteca  Yalitza Aparicio, en su primera actuación—, una sirvienta de una familia acomodada en  Ciudad de México en los años 70. Inmediatamente, se observa que Cleo no es una sirvienta corriente, a menudo se siente como parte de ese núcleo familiar — que dirige doña Sofía, personaje que interpreta Marina de Tavira—  en el que sirve como más que una empleada, aunque siempre se le recuerde también su aparente lugar dentro de la familia. Ella viaja con ellos, y ama a los niños. Es una mujer tranquila con ganas de hacer un buen trabajo y con la capacidad de mantenerse apartada cuando el conflicto se asoma en la familia, en especial con el distante patriarca el cual casi siempre está ausente”, continúa el crítico zuliano.

“Estamos viviendo un gran momento del cine, en el que la diversidad es celebrada por el público. Este tipo de visibilidad empuja a nuestra industria hacia adelante y crea oportunidades para que surjan nuevas voces y perspectivas. Se trata, además, de un testimonio de lo tarde que estamos llegando a este momento, en el que las historias de los invisibles entre nosotros, las trabajadoras del hogar y las mujeres indígenas, son puestas en el centro de las narrativas”, ha dicho Cuarón.

Para Rafael Sarmiento,  reconocido crítico de cine mexicano,  se trata de “una joya, y una poesía, y una proeza, es una película complicada a nivel anímico y con un ritmo y una cadencia muy diferente. No es una película de entretenimiento que quiera hacer pasar el rato y nada más. Es una película que trasciende a la misma historia y tiene una narrativa paralela, una narrativa en cuanto a guión y una narrativa visual, y creo que lograr ese tipo de trascendencia en el cine pues nos habla de un tipo con una experiencia y un oficio simplemente delicioso”.

Sin embargo, el gran revuelo que ha causado “Roma” tiene también sus detractores, entre espectadores y críticos, quienes se preguntan: ¿Por qué una película “tan lenta” en la que “nunca pasa nada” ha sido tan alabada y premiada?

Desde Bogotá, en Colombia, el joven docente zuliano Oscar Díaz  cuenta —vía email— que le llevó tres días terminar de verla. “Es que sus pocos diálogos,  lo lento que transcurre y los  pocos sorprendentes desenlaces me impidieron verla completa de una vez, ya que no me sorprendía”.

Adiciona el espectador que la trama tampoco le convenció. “Es la típica historia a la cual estamos acostumbrados a ver sobre las trabajadoras domésticas, sentí que era un capítulo más de una telenovela mexicana. ¿Quién no iba a prever que quedaría embarazada y no le responderían?, algo muy trillado y bastante expuesto en estos casos”, aunque  reconoce como positivo “el enfoque del director, ya que se pudo notar la desigualdad social qué van arrastrando  nuestros países, y la expuso de  una forma magistral en cada toma”.

“Roma” constituye, además, una obra neorrealista, debido a la acentuada influencia del neorrealismo italiano, según algunos críticos. A pesar que Cuarón aseguró  a The Hollywood Reporter que para filmarla decidió, por primera vez en su carrera, no buscar referencias de ningún tipo, aceptó la probabilidad de que su filme esté plagado de referencias a otros trabajos, “porque todos esos directores son parte de mi ADN como cinéfilo”.

“El ritmo que le da a la prosa de imágenes y encuadres trae a cuenta a un género olvidado como el neorrealismo italiano de las primeros años después de la Segunda Guerra Mundial. “Ladrón de bicicletas”, de Vittorio de Sica,  y “La strada”, de Federico Fellini, son dos de las películas más representativas del neorrealismo en Italia. Filmes que muestran “la vida misma”, podría decir cualquiera. Películas fuera del ritmo del cine tradicional, con una intención de ser espejo de la vida cotidiana. “Roma” evoca aquel género. Los blancos, grises y negros refuerzan la idea del recuerdo de Cuarón”, asevera el periodista salvadoreño Fernando Romero, de la revista on line Factum.

En Maracaibo, Rojas prosigue: “El director mexicano siempre sitúa a Cleo en un ambiente lleno de caos, como un mercado repleto de gente o, simplemente, en los muchos rincones de la casa en la que ella pasa tanto tiempo, entre el ruido de los niños, parientes y sirvientes. Su lugar de testigo se combina con lo surrealista y establecido de esos hechos para crear imágenes memorables que trascienden la pantalla, combinando la poesía y el realismo de forma sublime”.

No obstante, Cuarón ha manifestado sentirse  sorprendido al escuchar el uso del término “neorrealismo” al referirse a su pieza. “Habría pensado más en (Yasujiro) Ozu —director japonés—, en todo caso, o tal vez en (Robert) Bresson —cineasta francés— (…) me sorprendió cuando hicieron referencia al neorrealismo. Y lo entiendo. Me siento honrado si eso se siente así porque el neorrealismo fue el cine que desencadenó mi amor por el llamado cine de arte”.

Rojas considera, además, que existe un paralelismo entre el personaje de Cleo con el Rublev de (Andréi ) Tarkovsky —director ruso—. Ambos protagonistas deciden salir de ese cascaron que los rodea, para tomar plena conciencia de la humanidad transitando el camino de la aceptación, para entender su lugar en el mundo”.

Sobre la técnica cinematográfica, el crítico zuliano  indica: “Cuarón, quien filmó la película en un magnifico blanco y negro, logró adoptar un estilo fascinante de su colaborador habitual Emmanuel Lubezki para Roma, en el que rara vez usa primeros planos, tratando de mantener siempre una distancia con Cleo y sus otros personajes, y permitiendo que el mundo que los rodea cobre vida a través de la profundidad de campo y el detalle.  Cuarón narra con pulso firme y de manera pulcra una historia llena de elementos que renuncia a lo superfluo para hacerse sentir, incluso sin necesidad de recurrir a la música extradiegética, algo muy común en el cine de hoy en día.”.

“Formalmente, es una película brillante, que se caracteriza por su puesta en escena austera de connotaciones dreyerianas, junto a una cuidada composición de planos y encuadres, fotografiados en un blanco y negro de ricas texturas”, adiciona Rojas sobre el filme que cuenta con muchos récords, entre ellos el haberse convertido en el primero en español y  el décimo de habla no inglesa en conquistar  la candidatura  a mejor película en la historia del Oscar.

“La imagen final rima con la inicial. Una vez más tierra y cielo. Solo Cleo puede transitar entre ellos. Con la esencia que le permitió superar la prueba de Zovek. La cinta abre mirando hacia abajo y cierra mirando hacia arriba, pero el avión y el cielo, siempre estarán lejos”, fue la décima y última observación personal de Guillermo del Toro,  quien orgulloso y feliz  entregaría esta noche la estatuilla dorada como mejor director a su colega, paisano y amigo, por su grandiosa “Roma”.

Análisis / El fenómeno “Roma”

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