Ocho es el número infinito. Lucasfilm decidió conmemorar a nivel galáctico las primeras cuatro décadas de su formidable hallazgo: una veta inagotable de íconos para el consumo cultural masivo que alcanza cifras impensables, superiores a los presupuestos anuales de un puñado de naciones muy pobres.
Cada nuevo subterfugio creado en torno a la historia espacial y sus increíbles personajes, golpea con furia el “story board” de Wall Street e incluso se habla que los códigos de seguridad utilizada por la compañía adherida a Disney supera a los de la mismísima CIA, dadas las ingentes cantidades de dinero que se mueven en torno a este ajedrez de mercadeo que chupa hasta el tuétano la fábula recreada por el genio de George Lucas.
Imaginemos este último texto redactado en el ciclorama del cosmos, como comenzó la cosa, en mayo de 1977, cuando las trompetas arregladas por el inmortal John Williams anunciaba el nacimiento de una nueva leyenda de Hollywood.
Una historia de ciencia ficción que, desde adolescente, flotó en la imaginación sagaz de Lucas. Esos seres que luchaban por la libertad del cosmos enriquecieron estas últimas cuatro décadas. Los Luke Skywalker y su Princesa Leia, junto con Han Solo combatiendo las fuerzas del mal guiadas por la respiración entrecortada y salvaje de Darth Vader, villano enmascarado. Seres cargados de magia metálica, como Chewbacca, C3PO y R2D2, hechizaron a millones de fanáticos en todo el planeta, irradiando una fantasía que se reprodujo en miles de millardos de billetes. Una franquicia magna que ahora, en Star Wars VIII: Los últimos Jedi, donde prosigue la saga épica de la chatarrera Rey, Finn, Poe y el mismo Luke devenido en maestro de La Fuerza, esa constante línea que tornó adorable el extraño ente pleno de sabiduría llamado Yoda.
Está Leia Organa, el enigmático Kylo Ren y todos estos cheques al portador que desde ya van siendo parte de una megaindustria que los convierte en cualquier cosa: juguetes, muñecos, videojuegos, tarjetas prepago o sellos postales, como la media docena que acaban de publicarse en España.
En paralelo, la franquicia auspicia e incorpora nuevos recursos tecnológicos en los filmes y productos en serie (podríamos llegar a cien años y cincuenta filmes con sus teleseries, ¿quién sabe?). Ejemplo, el efecto lenticular, verbo y gracia, una tecnología que crea ilusión de profundidad en imágenes impresas y que produce una sensación de movimiento. Ello no es un logro nuevo en sí mismo, si consideramos lo que Leonardo da Vinci logró con la mirada de La Gioconda, otro gran ícono de la cultura.
La realizadora Patricia Ortega perfila sus impresiones; “Pues hoy Star Wars es una gran franquicia que, en definitiva, aunque no me guste tanto, creó en su época, tal cual lo hizo Stanley Kubrick dentro del cine de autor de ciencia-ficción, referentes importantes dentro del cine comercial de aventuras y ese mismo género. Fueron audaces con los efectos especiales y muy inteligentes en crear una saga con infinitas posibilidades que podía adaptarse a las necesidades del público en cualquier época. Marcó una generación pero, al mismo tiempo, conquistó la contemporaneidad…Si hacemos un análisis de los referentes comerciales en ciencia ficción, es un filme pionero”.
El reconocido artista Julio Pacheco Rivas ofrece su mirada: “Es un verdadero culto, que los jóvenes mantienen vivo. Star Wars creó una suma de referencias temporales y espaciales; culturales, una estética propia, que le dan un carácter palpitante, vivo”.
La fotógrafa Annie Leibovitz recién publicó en Vanity Fair un reportaje especial sobre los 40 de SW y, así las cosas, hay muy pocas áreas en las que la todopoderosa respiración de Darth Vader no resulte una sonora metáfora de un cajero electrónico ad libitum. También zuliano egresado de la Escuela Internacional de Cine, Jey Trompiz apunta: “Ha sido una gran influencia en la cinematografía, pero me pregunto qué habría pasado si Alejandro Jodorowski hubiese hecho su Duna, una propuesta mucho más revolucionaria que la de Lucas. Muchos de sus artistas y técnicos especializados (así como los bocetos de Duna) terminaron recreando este tipo de pelis, donde agregaría Depredador.
Música cinéfila, Daniela Chirinos observa: “Star Wars fue y es aún una revolución cinematográfica para las últimas generaciones. Marcó mi infancia y la de muchos con sus tramas interesantes, un avance constante en la producción de las películas y, lo mejor de todo, ¡muy buen sentido del humor! Eso la convierte en eterna favorita de quienes amamos este cine”.
Actriz en ciernes, Victoria Sanz Fagúndez reconoce que “la verdad, nunca he sido fan de star wars, pero he visto todas las peliculas y me gusta más la historia de Anakin que la de sus hijos, y Rogue One para mi fue una de las mejores películas de esa franquicia aunque no entre en la saga en sí pero es una clara visión de que sin los rebeldes la historia no terminaría de la misma manera. aunque no podían controlar a la fuerza ellos aún así lucharon contra el imperio”, Dios, eso parece un argumento extraído de la realidad, aquí y ahora, de nuestro país…!Wow!…”.
Varias veces, Lucas sintió que quedaría arruinado y que sus propósitos y sueños jamás se cumplirían. Cuatro décadas más tarde, la historia continúa reescribiéndose en los insondables cuadernos de “una remota galaxia”, mientras que en, los de contabilidad, la luz infinita del éxito continúa alentando a “La Fuerza” : una mina de dinero, es decir, de poder.