Faustina Molina y Saile Devis crearon la fundación Gato Feliz para darles un nuevo hogar a los felinos abandonados en la zona norte de Maracaibo. Si quiere adoptar un gatito o quiere ayudar llame al 0416 460 6337.
Pantera chilla durísimo porque la comida aún no ha llegado. Melissa, la inquieta gata siamesa, trepa por el único árbol que hay, del que solo queda el tronco. Otra gatica se esconde debajo de uno de los carros; no puede moverse bien, lleva en el cuello un listón azul que la identifica como una felina enferma; tiene gusanos que se han comido su pelaje amarillo y le han roto la piel. A su alrededor hay más gatos, muchísimos, más de 300 para ser exactos.
Todos conviven en un hogar improvisado, un estacionamiento privado cubierto con asfalto de un canal de televisión zuliano. No es el mejor hábitat para ellos, pero es la casa de estos animales, algunos nacieron “piperos” (callejeros) y otros fueron dejados en el abandono por sus dueños. Hoy no están solos, gracias a la iniciativa de una marabina encontraron una familia.
Sin tener un reloj, los gatos llegan puntual, a las 7:00 de la mañana, al estacionamiento cercado con ciclón. A esa hora, de lunes a sábado, los espera Faustina Molina, una mujer de 65 años, que lleva sobre su espalda, con felicidad, la responsabilidad de cuidar a los pequeños felinos. Cuando la ven, todos los gatos corren hacia ella. Son de todos los tamaños y colores. Hay hembras, machos, medianos, grandes y peludos, negros con blanco y hasta recién nacidos. “A todos les digo Chichis, cuando les grito de esa forma, de una vez voltean a verme”, dice.
Faustina pasa dos horas rodeada de sus gatos. Aprovecha el tenue sol de las mañanas para darles de comer, chequear cómo amanecieron y curar a los enfermos. En el estacionamiento solo está techado una cuarta parte y es donde están los vehículos; en esa área está prohibido que los felinos estén. “Se enferman mucho porque están a la interperie. Agarran sol y se mojan cuando llueve. Antes había árboles frondosos que daban sombra y yo había construido unas casas de cartón para que se refugiaran, pero los dueños del estacionamiento mandaron a tumbar todo”.
La labor comienza limpiando todo el lugar; la faena la cumple a diario sin recibir nada a cambio. “Es como mi misión de vida”, manifiesta. Ella sola recoge todo el excremento que han dejado los gatos. Ideó una especie de caja de arena gigante para ellos, un rincón lo acondicionó para que los felinos fueran al baño. “Echo cloro y desinfectante para que no huela mal y espantar las moscas. Trato de mantener todo limpio para que no boten a los gatos”, aclara.
“Vagabundo, me vas a violar a esta pequeña. Sin vergüenza”, le grita Faustina a un gato, mientras va recogiendo por el estacionamiento las tazas en las que comen. Les coloca agua potable que lleva en garrafas de cinco litros.
Para poder reconocer a los gatos que están enfermos les coloca un lazo con algún retazo de tela que Faustina consigue en su casa. Aunque no es veterinaria, ha aprendido lo básico para sanar a los animalitos que cuida. “A la mayoría les da gripe y se les enferman los ojitos, yo les doy un cc de amoxicilina y les coloco Gentalyn o alguna otra gota ocular con antibiótico”, explica.
“Mi deseo fue estudiar veterinaria, pero en mi época la carrera solo la daban en Maracay y Maracaibo y yo vivía en Barinas y no tenía recursos económicos. Algunos amigos me han ayudado y he aprendido de ellos. Siempre estoy pendiente cuando los gatos se pelean porque se ocasionan heridas que pueden complicarse con una dermatitis o una miasis”, comenta.
Faustina Molina y Saile Devis crearon la fundación Gato Feliz para darles un nuevo hogar a los felinos abandonados en la zona norte de Maracaibo. Si quiere adoptar un gatito o quiere ayudar llame al 0416 460 6337.
Faustina cuida a gatos callejeros desde hace 11 años, aunque asegura que desde chiquita siente especial amor por ellos. “Todo comenzó con una perra y dos gatos abandonados que cuidaba en el estacionamiento. Luego el grupo creció a 22 gatos y desde hace cuatro años, todo se salió de control, ahora llevo una cuenta de más de 300 animales”.
“La mayoría son traídos al estacionamiento cuando el dueño no quiere o no puede tenerlos y los abandonan. Muchos dicen que los van a cuidar y les traerán comida, pero siempre de desaparecen y los olvidan”, lamenta.
“¿Qué fue Pantera?, ya viene la comida papito”, exclama Faustina a un gato negro. “Siempre me acuerdo de su nombre, porque llora mucho”. La mujer no está sola en la labor. Su amor por los felinos la comparte con Saile Devis, juntas crearon la fundación Gato Feliz.
Saile es la encargada de buscar a diario la comida para los 300 gatos. Hace maniobras y magia para rendir el dinero y comprarles el alimento. En su camioneta recorre varios sitios de venta de mascotas buscando el mejor precio. “Necesitamos 50 kilos diarios para poder alimentar bien a todos los gatos, pero la comida está muy costosa y el dinero que tenemos no alcanza. El saco de gatarina cuesta 80 mil bolívares y rinde para tres días. No recibimos donaciones de ningún organismo, solo de aquellos amigos que nos colaboran”.
Cuando no se consigue gatarina, optan por comprar perrarina. “La remojamos en agua para que se ablande y se la damos”. También Saile recibe comida de restaurantes que donan los restos de los platillos de su menú.
A las 8:00 de la mañana, la comida llegó al estacionamiento. Saile y Faustina preparan el desayuno. Llenan las tazas y unos canales de tubo de PVC donde comen los gatos. Están pendiente de que todos se alimenten y de que las palomas no se roben la comida.
“Comen lo que se consiga. En estos días se dieron un banquete con un pernil de tres kilos, también comieron albóndigas y lomo negro”, comenta.
A las 6:00 de la tarde, Faustina regresa al estacionamiento para darles de comer de nuevo a los gatos y repite las labores que hizo en las mañanas. “Los domingos es el único día que no voy al estacionamiento porque hay un día que debo darle gracias a Dios porque me da salud para llevar a cabo esta misión”.
El camino para Faustina no ha sido fácil, ha estado lleno de tropiezos. Los vecinos han recogido firmas para que los gatos no sigan viviendo en el estacionamiento, hay quienes le lanzan piedras a los felinos y en una ocasión hasta los envenenaron, episodio que recuerda con tristeza.
“Hace dos años, llegué temprano al estacionamiento para darles de comer a los gatos y el vigilante me dijo que habían amanecido muertos seis gatos, cuando recorrí todo el lugar eran más de cincuenta, estaban envenenados. Hubo una gata que levanté del suelo y se me murió en los brazos, lloré demasiado porque cada felino que se muere es como si me arrancaran un pedazo de mi corazón. Con la investigación se determinó que fueron envenenados con campeón; los veterinarios nos dijeron que ese veneno hacia que la muerte fuera más lenta. Nunca supimos quién lo hizo y por qué razón”, recordó.
Faustina no se cansa de lo que hace, asegura que le llena el corazón. Vive con su esposo, de 80 años, y su única hija en un edificio cercano. Los gatos del estacionamiento no son los únicos que cuida, en su apartamento cría una decena.
Los gatos negros, las hembras y los gatos muy viejos sufren porque son los menos adoptados. Cambia esta realidad dando un nuevo hogar a estas mascotas. Esterilizar los protege de enfermedades y los hace más caseros.
Hay quienes al darse cuenta de lo que hace la sexagenaria le dan la bendición, pero otros la agreden. “Me han tratado de loca, vociferan que soy una vieja sin oficio, que no tengo nada que hacer en mi casa, me han deseado la muerte y todo porque les molestan los gatos”.
“Una vez me dijeron que por qué si había niños en la calle yo estaba ayudando a gatos, yo respondí que sobraban las instituciones que curan y dan de comer a estas personas en situación de calle, pero de los animales nadie se preocupa. Los gatos son seres vivos y los humanos no somos los únicos que tenemos derecho a la vida. Hay que compartir el mundo”. reflexiona.
Faustina Molina y Saile Devis crearon la fundación Gato Feliz para darles un nuevo hogar a los felinos abandonados en la zona norte de Maracaibo. Si quiere adoptar un gatito o quiere ayudar llame al 0416 460 6337. Adopta y esteriliza, de esta forma estarás evitando animalitos en condición de sufrimiento y ayudarás a un ser vivo a encontrar un hogar. Los gatos son mascotas más independientes que los perros, son dormilones, cazadores y muy aseados. No importa la raza, todos son una excelente compañía.