La vida de Nolberto Rodríguez le cambió radicalmente en 5 segundos. Este hombre joven, de apenas 29 años, perdió sus manos y pies al sufrir una descarga eléctrica de 14 mil voltios cuando trabajaba en un encofrado en La Cañada de Urdaneta.
Era la mañana del pasado 30 de marzo y habían transcurrido apenas diez días de haber muerto su hijo de 6 años, por tomar soda cáustica de manera accidental. El duelo por su niño lo lleva aún por dentro y la vida lo puso a prueba con esta dura tragedia.
“Estaba trabajando con mis primos en una casa de tres pisos en La Cañada, en una placa, agarré una cabilla para pasarla a otro lado y pasé cerca a una guaya de alta tensión, ni siquiera la tocó, pero la corriente me haló y sentí la descarga fuerte por cinco segundos y caí con la cara al suelo”, narró a PANORAMA Nolberto Rodríguez.
Los demás trabajadores y un primo que estaban en la obra lo auxiliaron y trasladaron de urgencia al Hospital General del Sur, pero allí no podían atenderlo porque no había los insumos para la emergencia de Nolberto. Familiares angustiados lo llevaron entonces al Hospital Universitario, donde estuvo cinco días recibiendo curas en sus manos y pies, que los tenia prácticamente reventados.
En el HUM consideraron que Nolberto debía ser atentido con mucha más delicadeza y lo remitieron al Hospital Coromoto.
A Nolberto no le pasaba por la mente que después del accidente perdería sus manos y pies, seguía con fe en su recuperación, pero esa semana, el doctor que se encargó de su caso le comunicó la verdad: “El doctor me dijo que había que amputar parte de mis brazos y pies para poder salvarme, no lo niego, lloré y respiré profundo, pero luego yo mismo le dije al doctor: ‘Esta bien, hágalo por favor, porque yo quiero vivir”.
Carlos Rodríguez, hermano de Nolberto, explicó que el problema era que la sangre no circulaba hacia sus manos y pies, había obstrucción causada por el fuerte impacto de la descarga eléctrica.
Por fortuna, ningún otra parte de su cuerpo sufrió lesiones y su corazón estaba a muy buen ritmo cardíaco. Precisamente, la energía de su corazón fue lo que le ayudó a soportar lo que estaba viviendo a pesar de ver a sus familiares sufrir por lo que le había pasado.
Esta consciente que es ahora un hombre con discapacidad, pero ante esto opina con certeza: “La discapacidad en la vida es solo una mala actitud”.
“Me toca salir adelante, lo que Dios me ponga ahora en mi camino lo voy hacer porque tengo muchas ganas de vivir”, dijo.
Antes de la tragedia, Nolberto vivía su rutina normal, trabajando en la construcción y cuidando de su familia. Su esposa Yelineth, sus hijos Carlos Eduardo, de 6 años, quien falleció, y su pequeña hija de 3 años, Paula Andrea, que es su adoración.
Vive en un apartamento en La Ensenada y los fines de semana acostumbraba a jugar softbol con el equipo de Impromar. “Por supuesto que voy a extrañar todo eso, pero me toca seguir adelante”, afirmó.
Lo que asombra de Nolberto es su entereza. Aún viéndose a sí mismo sobre su condición física y el hecho que ahora todo debe ser con ayuda, no le ha borrado la sonrisa en su rostro. Se nota sereno mientras su hermano lo peina y lo baña y luego le da la comida en la boca.
Después de la operación, el doctor Fernando Lossada invitó al hospital a una persona para que lo conociera. Paúl Montiel, “El Hombre de Titanio”, quien perdió su pierna derecha y que gracias a una prótesis ha continuado con su vida normalmente.
“Tenía tiempo que no se me salían las lágrimas al ver un caso así en un hospital, ya que la actitud y la mirada de este héroe, Nolberto Rodriguez, me hizo sentir pequeño”, escribió Montiel en su cuenta en Instagram, en la que subió un video de la visita a Nolberto.
“El Hombre de Titanio”, como se hace conocer en las redes sociales, quiso brindar fortaleza a este hombre trabajador, pero para su sorpresa lo encontró muy fortalecido.
Sin embargo, Nolberto dijo que la visita de Montiel le cayó bien y le agradece sus palabras. “Me motivó mucho más porque su vida es un ejemplo”, contó. Esta experiencia le motivó también a crear su cuenta en instagram, @nolberto2do y ya tiene más de dos mil seguidores. Su hermano Carlos es quien le lleva la cuenta, y en las primeras fotos que subió causó impacto en los internautas y muchas manifestaciones de apoyo. “Yo no sabía nada de eso, ni pensaba que podía tener muchos seguidores, pero veo que ha sido bueno porque conoce uno a muchas personas”, señaló con una sonrisa tímida.
Aún no tiene en mente qué hacer cuando salga del hospital, pero su respuesta es breve y contundente: “Tengo que salir adelante”.