Las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre pondrán a prueba a Donald Trump, dos años después de su regreso a Washington, con la pelea central concentrada en el control del Congreso.
Demócratas y republicanos llegan a la cita con cuentas distintas: la oposición busca aprovechar el costo de vida y el descontento con el presidente para ganar la Cámara de Representantes y el Senado, mientras el oficialismo apuesta por el mapa electoral que le favorece para sostener su agenda.
Senado y Cámara Baja
Ese día se elegirán 35 escaños del Senado. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro para quedarse con la mayoría, que exige 51 puestos. El mapa incluye estados como Colorado, Delaware, Illinois, Massachusetts, Nueva Jersey, Nuevo México, Oregón, Rhode Island, Virginia, Georgia, Minnesota, Carolina del Norte, Maine, Michigan, Nuevo Hampshire, Alaska, Iowa, Kansas, Ohio, Texas, Carolina del Sur, Florida, Misisipi, Montana, Nebraska, Alabama, Arkansas, Idaho, Kentucky, Luisiana, Oklahoma, Dakota del Sur, Tennessee, Virginia Occidental y Wyoming.
En la Cámara de Representantes, los 435 escaños también se someterán a elección. Los demócratas necesitan una ganancia neta de tres puestos para recuperar el control, una meta más difícil por el rediseño de distritos impulsado por los republicanos. La mayoría está en 218 curules.





