Millones de estadounidenses votan en unas elecciones de mitad de mandato que pueden cambiar el control del Congreso y marcar el tramo final de la presidencia de Donald Trump. La clave está en el Senado, donde los demócratas tendrían que sumar cuatro escaños para recuperar la mayoría y frenar nombramientos judiciales, limitar la agenda del mandatario e impulsar investigaciones.
Las contiendas más cerradas
De los 35 puestos en disputa, hay siete que el análisis electoral de Cook Political Report considera demasiado reñidos para dar un ganador. Entre las más observadas está Alaska, donde el senador Dan Sullivan busca la reelección frente a Mary Peltola, exmiembro de la Cámara de Representantes y primera mujer indígena de ese estado en llegar al Congreso.
Peltola ha centrado su campaña en la pesca, la familia y la libertad, y ha criticado el paso de Sullivan como comisionado de recursos naturales de Alaska. Sullivan, veterano reservista del Cuerpo de Marines y exfiscal general del estado, acusa a la campaña rival de favorecer la entrada en la boleta de otro candidato con el mismo nombre para confundir a los votantes, una denuncia que ella niega y que derivó en una investigación estatal y una demanda del Departamento de Justicia, rechazada el domingo por un juez. El sistema de votación por orden de preferencia añade más incertidumbre en un estado que suele tardar en definir sus resultados.
En Maine, Susan Collins intenta conservar un escaño que ha defendido por décadas pese a la tendencia demócrata del estado. Su rival, Troy Jackson, le disputa el voto obrero con su trayectoria como leñador. Collins, que aspira a un sexto mandato, ha intentado mantenerse como una republicana moderada y se ha beneficiado de la polémica que rodeó a Graham Platner, quien inicialmente figuró como candidato demócrata y luego fue sustituido por Jackson.




