El retorno de María Corina Machado encendió emociones y también la pelea por el voto venezolano en el sur de Florida.
El regreso de María Corina Machado a Venezuela agitó a la diáspora venezolana en Miami, donde varios votantes lo leyeron como una señal de esperanza y otros rechazaron que el mérito político se atribuya a figuras de Washington.
Adriana Zamora, venezolana que vive en Miami desde hace 10 años, contó que al ver en redes la imagen de Machado en Venezuela pensó que era contenido generado con inteligencia artificial. Luego, cuando su nuera se lo confirmó, celebró con lágrimas y habló de “esperanza, valentía, heroísmo” y de la idea de que “sí puede haber un cambio”.
Reacciones divididas entre los venezolanos del sur de Florida
Machado apareció el domingo en la iglesia de Santa Rosa, en Barquisimeto, en el centro occidente de Venezuela, tras al menos siete intentos fallidos de regresar en casi diez meses fuera del país. Vestía una blusa blanca y llevaba varios rosarios al cuello. Abrazó a personas que la rodeaban mientras otros grababan con sus teléfonos y gritaban “¡Libertad!”. Minutos antes había escrito en redes: “Estoy aquí. Con ustedes”.
En Miami, Héctor Peña dijo que no apoyará a Donald Trump si, como afirma, mantiene “a los delincuentes en el poder” en Venezuela. Aseguró además que, aunque agradece el regreso de Maduro, siente que eso favoreció más a Delcy Rodríguez que a los venezolanos. Aunque no puede votar, dijo que sus dos hijos ciudadanos estadounidenses sí le piden orientación. Según él, la única que hoy se gana el voto de su casa es María Elvira Salazar.
Romano De Vita, otro venezolano en Miami, dijo que respalda al Partido Republicano pese a sus diferencias con Trump. Aseguró que su decisión nace de su experiencia con la izquierda en Venezuela y de su rechazo a que Estados Unidos repita ese camino.
Salazar afirmó en un video que Machado volvió “para hacer su rol de organizar las fuerzas de oposición” y pidió darle el crédito a Trump y a Marco Rubio, al sostener que permitieron que Maduro saliera en enero y que se abriera una plataforma para unas elecciones libres y transparentes auspiciadas por Estados Unidos. Carlos Giménez responsabilizó a los dirigentes del chavismo por cualquier daño contra la dirigente opositora y advirtió que terminarían “pulverizados” si seguían las amenazas. Rick Scott celebró su entrada y pidió elecciones inmediatas. Rubio lo atribuyó a “conversaciones de reconciliación respaldadas por Estados Unidos”.
Adelys Ferro, directora del Venezuelan American Caucus, celebró el regreso de Machado pero rechazó darle el crédito al gobierno de Trump. Dijo que el mérito pertenece a Machado, al pueblo venezolano y al liderazgo opositor que ella representa. A su juicio, el episodio no moverá los votos en Estados Unidos ni en Florida, donde cree que pesan más la economía, el precio de la gasolina, los seguros de salud y la persecución que sufren familiares y vecinos de la comunidad.
José Antonio Colina, presidente de Venezolanos Perseguidos en el Exilio Político, sostuvo que el regreso podría tener alguna incidencia electoral porque la percepción de que Estados Unidos impedía su retorno estaba afectando sobre todo al sur de Florida. También advirtió que el gesto puede usarse para sostener que Venezuela ofrece condiciones para volver, en momentos en que el gobierno de Trump puso fin al Estatus de Protección Temporal y a otros programas humanitarios para venezolanos y en que el miedo a operativos del Servicio de Inmigración y Aduanas ha frenado la actividad en Doral, donde comercios reportan menos clientes.
Para Zamora, la esperanza no pasa necesariamente por regresar a Venezuela, sino por ver mejoras para el país y su gente. “Nos merecemos que nos pasen cosas buenas”, dijo.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.