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Un día como hoy Chile vio nacer al poeta Pablo Neruda

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso”, este fragmento corresponde a uno de los trabajos más memorables, escritos por el poeta, y ganador del Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda,  20 poemas de amor y una canción desesperada.

 

Caracterizado por ser un hombre de credo comunista, Neruda dejó un centenar de obras poéticas, donde plasmó sus días agitados y viajeros. A 114 años de su nacimiento, Neruda sigue siendo una leyenda viva, en cada uno de sus versos.

 

En el año 1904  la tierra Chilena vio nacer a Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, quien más tarde adoptó el seudónimo de Pablo Neruda, el poeta siempre se sintió enraizado por Chile, pese a haber llevado una existencia de viajero incansable.

 

Su madre, Rosa Basoalto, murió de tuberculosis poco después de dar a luz, y su padre, conductor de un tren que cargaba piedra, José del Carmen Reyes Morales, se casó dos años después con Trinidad Cambia Marverde, de quien Neruda escribiría: «Era una mujer dulce y diligente, tenía sentido del humor campesino y una bondad activa e infatigable».

Sus primeros pasos en el mundo de las letras

Fue el 18 de julio de 1917, cuando pudo leer emocionadamente en un periódico local, La Mañana, el primero de sus artículos publicados, que tituló «Entusiasmo y perseverancia». Para entonces había tenido la suerte de conocer a una imponente señora, «alta, con vestidos muy largos», que no era otra sino la célebre poetisa Gabriela Mistral.

Bajo el seudónimo de Neruda, es como el poeta recibe el premio de la Fiesta de Primavera de Temuco, utilizando este nombre para desorientar a su progenitor, quien se opuso vehementemente a que siguiera esta profesión. El nombre elegido, Neruda, lo había encontrado por azar en una revista y era de origen checo.

Aquí puedes leer 5 poemas de Pablo Neruda.

Agua sexual

Rodando a goterones solos,a gotas como dientes,a espesos goterones de mermelada y sangre,rodando a goterones,cae el agua,como una espada en gotas,como un desgarrador río de vidrio,cae mordiendo,golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras delalma,rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,un movimiento agudo,haciéndose, espesándose,cae el agua,a goterones lentos,hacia su mar, hacia su seco océano,hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,bodegas, cigarras,poblaciones, estímulos,habitaciones, niñasdurmiendo con las manos en el corazón,soñando con bandidos, con incendios,veo barcos,veo árboles de médulaerizados como gatos rabiosos,veo sangre, puñales y medias de mujer,y pelos de hombre,veo camas, veo corredores donde grita una virgen,veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,admito los postreros días,y también los orígenes, y también los recuerdos,como un párpado atrozmente levantado a la fuerzaestoy mirando.

Y entonces hay este sonido:un ruido rojo de huesos,un pegarse de carne,y piernas amarillas como espigas juntándose.Yo escucho entre el disparo de los besos,escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,con la mitad del alma en el mar y la mitad del almaen la tierra,y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,veo caer un agua sorda,a goterones sordos.Es como un huracán de gelatina,como una catarata de espermas y medusas.Veo correr un arco iris turbio.Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

Ahora es Cuba

Y luego fue la sangre y la ceniza.

Después quedaron las palmeras solas.

Cuba, mi amor, te amarraron al potro,te cortaron la cara,te apartaron las piernas de oro pálido,te rompieron el sexo de granada,te atravesaron con cuchillos,te dividieron, te quemaron.

Por los valles de la dulzurabajaron los exterminadores,y en los altos mogotes la cimerade tus hijos se perdió en la niebla,pero allí fueron alcanzadosuno a uno hasta morir,despedazados en el tormentosin su tierra tibia de floresque huía bajo sus plantas.

Cuba, mi amor, qué escalofríote sacudió de espuma la espuma,hasta que te hiciste pureza,soledad, silencio, espesura,y los huesitos de tus hijosse disputaron los cangrejos.

Amor

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por bebertela leche de los senos como de un manantial,por mirarte y sentirte a mi lado y tenerteen la risa de oro y la voz de cristal.Por sentirte en mis venas como Dios en los ríosy adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,porque tu ser pasara sin pena al lado míoy saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabríaamarte, amarte como nadie supo jamás!Morir y todavíaamarte más.Y todavíaamarte másy más.

Ángela adónica

Hoy me he tendido junto a una joven puracomo a la orilla de un océano blanco,como en el centro de una ardiente estrellade lento espacio.

De su mirada largamente verdela luz caía como un agua seca,en transparentes y profundos círculosde fresca fuerza.

Su pecho como un fuego de dos llamasardía en dos regiones levantado,y en doble río llegaba a sus pies,grandes y claros.

Un clima de oro maduraba apenaslas diurnas longitudes de su cuerpollenándolo de frutas extendidasy oculto fuego.

Barrio sin luz

¿Se va la poesía de las cosaso no la puede condensar mi vida?Ayer -mirando el último crepúsculo-yo era un manchón de musgo entre unas ruinas.

Las ciudades -hollines y venganzas-,la cochinada gris de los suburbios,la oficina que encorva las espaldas,el jefe de ojos turbios.

Sangre de un arrebol sobre los cerros,sangre sobre las calles y las plazas,dolor de corazones rotos,podre de hastíos y de lágrimas.

Un río abraza el arrabalcomo una mano helada que tienta en las tinieblas:sobre sus aguas se avergüenzande verse las estrellas.

Y las casas que esconden los deseosdetrás de las ventanas luminosas,mientras afuera el vientolleva un poco de barro a cada rosa.

Lejos… la bruma de las olvidanzas-humos espesos, tajamares rotos-,y el campo, ¡el campo verde!, en que jadeanlos bueyes y los hombres sudorosos.

Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas,mordiendo solo todas las tristezas,como si el llanto fuera una semillay yo el único surco de la tierra.

20

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos            árboles.Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis          brazos,mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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