La Orquesta Sinfónica de Maracaibo, dirigida por el Maestro David Rahn, hará un “cara a cara” con los sonidos originarios de los pueblos endémicos venezolanos. “Tradición vs Neofolklore”, un Concierto Sinfónico que se llevará a cabo en el Teatro Bellas Artes, este jueves 29 de noviembre a las 6:30pm, y que contará con la participación del grupo Etnoe3, a cargo Enrique Rincón, ávido descubridor de la expresión musical progresiva

“Esta presentación es parte de la serie ‘VS’ que tiene la orquesta, que es una serie de conciertos que la orquesta viene presentando desde hace años para que la gente pueda comparar entre dos estilos”, explica Enrique Rincón en su visita a PANORAMA, en compañía del maestro de orquesta. 

“Formamos primero los ‘VS’ con la idea de poner una obra clásica con una agrupación que llamará la atención, primero fue ‘Beethoven vs Beatles’, luego fue ‘Michael Jackson vs Queen’. La idea era hacernos de un público que la orquesta no tenia, ahora tenemos este ‘VS’ que es ‘Tradición vs Neofolklore’ “, comentó a su vez Rahn.

 

Con 26 músicos en escena, el proyecto más que confrontar dos estilos, los une armónicamente en un espacio musical y vital, donde la cultura originaria del país trasciende el presente y rompe la barrera del tiempo para ser oportunamente actual.

 

Maestro David Rahn con la Orquesta Sinfónica de Maracaibo.

 

Enrique Rincón con Etnoe3

 

– ¿En qué consistirá este ‘VS’?

E.R.: El concierto durará 1 hora. David va a interpretar con la orquesta sinfónica un repertorio de piezas tradicionales en la primera mitad del concierto y en la otra mitad, la orquesta estará junto a etnoe3 interpretando visiones modernas de música étnica. Nosotros con las flautas indígenas, el tambor afro venezolano, los sintetizadores, vamos a tocar las piezas de etnoe3 orquestadas.

 

– ¿Es la primera vez que hacen este tipo de fusión?

 

E.R.: No, la hicimos ya en 2015, pero con otro tipo de repertorio en el caso de David, en el caso de nosotros tocamos 5 piezas y esta vez estamos tocando 3 de aquellas 5 piezas, ahora hay una nueva porque Miguel Noya está con nosotros. Miguel es uno de los patriarcas de la música electrónica, que aún están trabajando y está en Venezuela. Miguel ha hecho música para películas, televisión, para danza y teatro, es realmente una eminencia en Venezuela y de los que quedan haciendo música, él se unió a Etnoe3 en el 2016. Ya Etnoe3 tiene 4 años tocando.

 

– ¿Piensan repetir este tipo de conciertos?

E.R.: Muy probablemente, esperamos hacerlo una vez al año, como mínimo, y ahora depende de si tiene una cogida muy buena, si se hare otro espacio para una presentación más cercana.

 

– ¿Hacia dónde está caminando nuestra música folclórica?

E.R.: Bueno, en el caso de nosotros (Etnoe3) más que folclórica es étnica,  originaria, que es más atrás de la música folclórica, hecha con instrumentos wayú ancestrales y no tan ancestrales, porque una parte de los instrumentos wayú son imitaciones de instrumentos europeos.  Entonces más que folklore, es música originaria indígena y también de los pueblos afro descendientes. Nosotros no somos presentadores de folklore, si no somos proponentes de nuevas versiones de folklore si quieres llamarlo así.

 

– ¿Qué acogida le ha dado el público a los “VS” y a la nueva interpretación de nuestros sonidos originarios?

D.R.: En el caso particular de la Sinfónica muchas personas nos han llegado y nos han dicho “No había escuchado ‘El Pájaro de Fuego’ de Stravinsky, nunca había escuchado a Chaikovski”, que son unas de las piezas que nosotros hacemos y que después hicimos con la agrupación, contrastado con The Beatles o Queen, que funcionaban como gancho para enseñar la parte clásica también, entonces en nuestros conciertos clásicos, netamente clásicos, no hemos bajado de 450 o 500 personas, cuando antes de esto solo asistían 30 o 40, ese ha sido el resultado.

 

E.R.: En cuanto a nosotros, los que reaccionan más rápido son los antropólogos, porque ellos estudian todo y lo ven muy rígido, pero cuando ven toda la presentación, rebozan de entusiasmo. Eso comienza a permear hacia los conocedores, personas más sensibles, luego vienen los ambientalistas, los ecologistas, la gente que se la pasa en la gran sabana, y ahí te vas hasta inclusive las mismas etnias indígenas urbanas que no conocen los instrumentos. El número  de wayús que no conocen lo que es una zaguagua (flauta indígena venezolana) es más alto de lo que podrías creer. Entonces es ahí donde juega una parte importante la constante  contemporanización del material musical porque es mucho más difícil que tu logres que 10, 15, 20 niños de edades entre 8 y 12 años, escuchen piezas que puedan tener tradicionalmente 100 o 200 años, a que tú hagas algo nuevo con esas flautas, con lo que ellos puedan relacionarse contemporáneamente por eso es importante innovar, la tradición y la innovación deben ir de la mano.

 

– ¿Lograr ese puente con el público es más complicado que acoplarse a nivel sinfónico?

E.R.: El acople Sinfónico no fue tan complejo como llevar a cabo todo el razonamiento y comenzar a montar todo el material. A nivel creativo no ha sido tan complejo como a nivel operativo, lograr donde tocar, conseguir los recursos para tocar, que crean en lo que estas tocando. Carlos y yo teníamos muchos años trabajando el material, haciéndolo en la computadora que facilita mucho las simulaciones y puedes oír todo como se va a escuchar, aproximadamente, porque cuando están con la orquesta es otra experiencia, es algo completamente diferente, mucho más conmovedor, abrumador. Uno de los momentos más importantes y emocionantes dentro de Etnoe3 fue cuando estuvimos ensayando con la Orquesta Sinfónica este material.  Realmente estaba muy emocionado, como tenia años que no me emocionaba (Risas).

Aquí en Venezuela hay tantos recursos creativos como minerales. Venezuela es una cantera creativa enorme y no se ha dado a difundir debidamente. Aquí hay mucho que ofrecer al mundo culturalmente, pero requiere mucha logística, mucho trabajo de mercadeo en el buen sentido de la palabra, de difusión, promoción, organización, coordinación, una justa retribución económica y justas asignaciones de recursos para que estas cosas funcionen, todo eso acompasado con el entendimiento de los proyectos.

 

– ¿Estos tipos de trabajo nacen por la búsqueda de reivindicación cultural o experimentar musicalmente?

 

E.R.: Hay una mezcla, si no innovas y no se lo presentas de una forma contemporánea a estas generaciones, la cultura va a quedar como materia de museo y ya tu sabes cómo están los museos y la asistencia a los museos. Si eso sucede y te olvidas de dónde vienes, tu camino, tu mirada hacia el futuro, puede ser muy incierta y muy confusa como sucede hoy en día. Actualmente una de las razones importantes por las que la nación se encuentra en tan graves problemas es por la ignorancia casi total del pasado y el entendimiento y la comprensión del pasado y entre ello, del pasado cultural.

 

– Si bien es música étnica y música sinfónica, la mezcla de ambas puede parecer experimental, ¿cómo acogen los espacios culturales este tipo de propuestas?

 

E.R.: Brazos abiertos, el problema está en la logística para llevarlo a cabo, ellos como establecimiento se encargan de administrar su infraestructura y nosotros nos encargamos de organizar las empresas, es decir, los ensayos, que todo suene bien. Los gerentes culturales se encargan de amalgamar todo y para que el trabajo de estos gerentes culturales rindan los frutos que deben,  hay que tener una población cautiva que debe contar a su vez con un mínimo de nivel cultural, lo cual es trabajo del gobierno y la sociedad. Es una red de cosas que tienen que ir funcionando, caminando, si no nos encontramos como ahora que David, el Centro de Bellas Artes, la Orquesta Sinfónica y Etnoe3 que están haciendo labores de gerente cultural, de difusión, educadores de la población, que deberían ser ejercidas por otras personas que deberían estar en el equipo externo.  

 

D.R.: Nos toca hacer cosas que no nos corresponden pero que lo tomamos como un aprendizaje. Sería bueno también que a los eventos asistieran empresarios  con interés, que puedan presenciar, sentir, tener contacto directo con los proyectos y que tengan el deseo de seguir patrocinando y difundiendo nuestro folklore.

 

– ¿Le hace falta amigos a este tipo de proyectos?

E.R.: Amigos es algo muy subjetivo, cuando realmente lo que hace falta son personas objetivas, sensibles y cultas, que entiendan las necesidades de la población y las necesidades del arte, que cada día se aclaran más, cada día la relación directa entre el arte y la salud mental, el bienestar de las personas, se esclarece más, sin embargo, por otro lado la sociedad tecnológica está tratando de absorber todos los recursos que hay, incluyendo los recursos del arte. Es un puje importante.

 

– ¿Nos estamos deshumanizando?

E.R.: Claro. Los tecnócratas prefieran adictos a sus productos y producciones, por eso en el norte tiene exceso de problemas con las sobredosis, con drogas y una cantidad de gente que está insatisfecha con la vida y buscan refugio en realidades alternativas como las que ofrecen las drogas que son mentira y son destructivas, entre otras cosas, nunca son una sola razón o una sola consecuencias de los daños, pero esa es una de ellas.

 

– ¿Los artistas regionales tendrían que hacer un trabajo de rehumanización?

 

D.R.: Si, pero primero hay que conocer nuestras raíces, quienes eran nuestros antepasados. Descubrimos algo de nosotros mismos cuando descubrimos quiénes éramos y eso evita que las personas caigan en cosas peores, que es cuando se crea la deshumanización.