Nueva York fue escenario este fin de semana de una boda multitudinaria: Taylor Swift y Travis Kelce se casaron en el Madison Square Garden ante más de mil invitados, en una ceremonia rodeada de seguridad y un amplio operativo logístico.

Un operativo especial rodeó el Madison Square Garden

El enlace incluyó el cierre de calles aledañas entre el 2 y el 4 de julio, además de la instalación de una gran carpa en el exterior del recinto. En los días previos, varios camiones descargaron equipos y decoración con etiquetas como “Garden Party” y “Mirror Ball”, mientras el movimiento alrededor del estadio dejó ver la magnitud del evento.

La ceremonia estaba prevista para las 17.30 horas, aunque el recinto abrió dos horas antes para recibir a los invitados. Antes del acto, los asistentes participaron en un cóctel en el vestíbulo del sexto piso a partir de las 16.00 horas.

La pareja decidió no tener damas de honor ni testigos tradicionales. Austin Swift ejerció como “hombre de honor” de la cantante y Jason Kelce como padrino del novio. La ceremonia fue oficiada por Adam Sandler, según el equipo de la pareja.

Más de mil asistentes y una celebración hasta la madrugada

Entre los primeros invitados en llegar destacó Bradley Cooper, mientras que Gigi Hadid fue vista en el entorno del evento tras ayudar a la preparación de la novia. También asistieron integrantes del equipo del podcast New Heights, el príncipe Guillermo, Tree Paine, Abigail Anderson y figuras como Dakota Johnson, Benson Boone y Machine Gun Kelly.

La lista superó el millar de personas e incluyó además a Selena Gomez, Karlie Kloss, Zoë Kravitz, Ed Sheeran, Emma Stone, Jimmy Fallon, Hugh Grant, Jason Sudeikis y las hermanas Haim, entre otros.

La noche anterior, la pareja había celebrado una cena de ensayo dentro del Madison Square Garden, en un ambiente íntimo con familiares y amigos cercanos. El recinto fue transformado para la ocasión con arreglos florales en tonos melocotón y verde, y la celebración se extendió hasta la madrugada del día siguiente, según los permisos de la organización.

El código de vestimenta fue de etiqueta estricta, con vestidos largos para mujeres y esmoquin para hombres. Según la información difundida por el entorno de la pareja, ambos lucieron diseños de Christian Dior Haute Couture creados por Jonathan Anderson, junto con zapatos de Christian Louboutin y joyas de Cartier.

En el plano gastronómico, el menú incluyó langosta, pollo y acompañamientos, además de una amplia oferta de productos y postres.

La pareja también realizó una donación de 26 millones de dólares a organizaciones benéficas como Feeding America, la ASPCA y la biblioteca infantil de Dolly Parton, según un representante.