El tiempo pasó, y los juguetes siguen iguales. Aunque a muchos les cueste creer ya se cumplen 20 años de aquel fenómeno cinematográfico llamado Toy Story, la primera película animada realizada completamente por computadora que renovó al género y abarató los costos de producción.
La cinta, dirigida por John Lasseter y estrenada en noviembre de 1995 de la mano de Pixar y Walt Disney Pictures (como distribuidor), contó con un equipo de guionistas impresionante, entre otros Joss Whedon (“Avengers”) y Andrew Stanton (“Buscando a Nemo”), y tuvo una pegadiza canción creada por el experimentado Randy Newman: “Tienes un amigo en mi”.
Realizada con el método PhotoRealistic RenderMan, tuvo un presupuesto relativamente bajo para un film animado, 30 millones de dólares, y solamente requirió del trabajo de 110 animadores en cuatro años. Para hacer “El rey león” (1994), Disney en usó 880 operarios en el mismo plazo, por un costo superior a los 45 millones. En su momento, las aventuras del grupo de juguetes vivientes encabezados Woody y Buzz Lightyear, se convirtió en la cinta más taquillera de los Estados Unidos y Canadá en el primer fin de semana de exhibición.
La historia era sencilla, pero efectiva: Todos los muñecos del cuarto de Andy cobran vida cuando los humanos no se encuentran allí. El líder y favorito del dueño es el vaquero Woody, que solo articula algunas frases. Pero se ve desplazado por un regalo más moderno, el astronauta Buzz Lightyear, personaje de un dibujo animado de la TV que prende luces y tiene más diálogos grabados. Estos infrecuentes rivales deben unir fuerzas cuando quedan fuera de la casa y tienen que regresar antes de que la familia se mude. En ese momento se acuñaron frases que aún son repetidas, como “Al infinito y más allá” de Buzz.
