Patrick Stewart murió ayer a los 86 años, después de padecer Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy. Su nombre quedó asociado a dos figuras de autoridad que evitaban la fuerza y privilegiaban el diálogo: Jean-Luc Picard y Charles Xavier.

Picard y Xavier, dos líderes sin violencia

Como Jean-Luc Picard, en Star Trek, y como el profesor Charles Xavier, en X-Men, Stewart interpretó a líderes que podían equivocarse, mostrar debilidades y aun así sostener una autoridad basada en la escucha y la tolerancia.

En 1987 asumió el papel de Picard en Star Trek: The Next Generation, serie ambientada en el siglo XXIV. Desde la nave Enterprise, el capitán debía tomar decisiones de alto riesgo, pero su sello era preferir la diplomacia antes que las armas.

Trece años más tarde, en X-Men (2000), dio vida a Xavier, un telépata que fundó una escuela para jóvenes mutantes y defendía la convivencia entre humanos y mutantes, en contraste con Magneto, interpretado por Ian McKellen, quien apostaba por la violencia como defensa.

Una carrera de seis décadas entre teatro y pantalla

Silvestre López Portillo, crítico de cine y director del festival ENCINEMX, sostuvo que la trayectoria de Stewart también demuestra que la edad no representa necesariamente un obstáculo para alcanzar reconocimiento internacional. Recordó que el actor tenía 47 años cuando hizo Star Trek: The Next Generation.

Nacido en Mirfield, Inglaterra, en 1940, Stewart comenzó en los escenarios y formó parte de la Royal Shakespeare Company, experiencia que luego trasladó al cine y la televisión.

Aun con el impacto de Star Trek y X-Men, no limitó su trabajo a esas franquicias. Destacó también como el capitán Ahab en la miniserie Moby Dick (1998), por la que recibió nominaciones al Emmy y al Globo de Oro, y participó en A Christmas Carol (1999).

Obtuvo dos premios Laurence Olivier y un Grammy. También contrajo matrimonio en tres ocasiones y tuvo dos hijos.