No han abandonado sus ensayos a pesar de no poder reunirse con sus compañeros de orquesta. Las fallas eléctricas y de internet afectan las clases online. Jóvenes músicos venezolanos rompen el silencio de la cuarentena. Un grupo de 9 talent
«Para mí, esta cuarentena ha significado un cambio drástico porque antes estudiaba con los demás muchachos; hacíamos todo juntos y nos corregíamos», dijo.
«Las clases virtuales han servido para mantenernos juntos, estar unidos a pesar de la distancia. Podemos seguir ensayando nuestras rutinas. Por ahora nos han pedido grabarnos mientras ensayamos una lección, lo enviamos y nos corrigen problemas de embocadura o a nivel musical», abundó el joven músico sobre su metodología de trabajo.
María Constanza Aponte: La música me ha servido para relajarme
María Constanza Aponte Pereira, de once años, toca el violonchelo frente a su teléfono celular, el 24 de abril de 2020, en su casa en Caracas.
«A mí me ha afectado la cuarentena de una manera no tan notable, porque hemos tenido suerte con los servicios básicos y es hasta fácil poder interactuar con los profesores por las videollamadas. Pero sí me ha hecho un poco de falta tomar aire, me siento asfixiada por todas las noticias que se están escuchando», contó.
«A mi me ha servido la música para calmarme, para relajarme; casi que puedo perderme en esas pequeñas bolitas y lineas, como si yo fuese una nota más de la partitura», afirmó durante la sesión fotográfica.
«No extraño compartir con otras personas, pero sí me hace falta hablar con mi mejor amiga que está en la orquesta. Ella me ayuda mucho, siempre tocamos juntas», añadió.
Carlos Padrón: Ha sido un tiempo para estar a solas con mi trombón
Carlos Padrón, de 16 años, es integrante de la orquesta Juan José Landaeta, toca el trombón mientras recibe instrucciones a través del celular, el 23 de abril de 2020, en su casa en Caracas.
«Para mí, el tiempo en cuarentena ha sido tiempo para estar a solas con mi trombón y poder practicar realmente. Siento que esto ha sido un tiempo para nosotros mismos», explicó durante la sesión.
«Recién se abrió la Escuela Latinoamericana de Trombón por Instagram, y al día se pueden hacer entre cinco y seis actividades como entrevistas, técnicas, calentamientos», abundó sobre su forma de trabajo.
Emmanuel Fuentes: Me falta el calor humano de la orquesta
Emmanuel Fuentes, integrante de la Orquesta Sinfónica José Francisco del Castillo, toca la tuba el 23 de abril de 2020, en su casa en Caracas.
«Soy alumno del Conservatorio Simon Bolivar. No es fácil pasar la cuarentena aislado. Y a pesar que tenemos clases online es engorroso. El truco es mantenerse ocupado», le dijo Fuentes a EFE.
«Aquí la señal de internet es lenta pero hay alternativas como Zoom, Instagram y WhatsApp», contó sobre los ensayos en línea. «A veces desde afuera la gente me dice: ‘Oye, pero toca mejor una de salsa», cuenta el músico.
También expresó que le gustaría tener un espacio más adecuado para ensayar. «Falta el calor humano de la orquesta», puntualizó
Bárbara Ventura: Las clases no han funcionado bien por culpa del internet
Bárbara Ventura, de 17 años e integrante de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Oeste, toca el clarinete frente a su teléfono el 23 de abril de 2020, en la sala de su casa en Caracas.
«En cuarentena ha sido un poco raro estudiar mucho en casa porque yo estoy acostumbrada a ir al núcleo de mi orquesta, ver a mis amigos y estar todos en el ensayo. Si todos lo hacemos bien es magia. A veces es tedioso ir hasta el núcleo, pero sin duda me hace mucha falta ir, porque allí están casi todos mis amigos. Los extraño muchísimo», expresó Bárbara.
«Mis clases son presenciales pero ahora estamos usando una aplicación que se llama Zoom. En la orquesta se han hecho dos clases por allí pero no han funcionado bien por culpa del internet», explicó sobre la metodología de los ensayos.
Andrés Córdoba: Yo doy clases, es difícil pero sí se puede
El joven Andrés Cordoba, de 18 años e integrante de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, toca el oboe el 24 de abril de 2020, en su casa en Caracas.
«Yo comencé en la música por un vecino, hace muchos años. Acá hay varias personas que son músicos y no les molesta que uno practique», contó Andrés.
«Siempre que se pueda seguir tocando es positivo, es lo que podemos hacer ahora. Pero acá tenemos problemas a diario con electricidad, agua, internet… Yo doy clases pero no hay facilidad; es difícil pero sí se puede».
Sara Millán: He tenido problemas con mi internet porque se nos va la electricidad
Sara Michelle Millán Merchán, de 16 años e integrante de la orquesta José Francisco del Castillo, durante una práctica de violín, el 23 de abril de 2020, en la sala de su casa en Caracas.
«En esta situación de cuarentena estoy viendo clases online que duran alrededor de una hora y media, aunque depende de si el profesor se extiende un poco más o el internet está fallando», expresó.
«La clase consiste primero tocar escalas, las que pida el profesor; después seguimos con un estudio, un concierto y los dúos», dijo. «He tenido problemas con mi internet. Se nos va la electricidad y tenemos que esperar a que regrese y que también regrese el internet. O esperar hasta un día para volver a conectarme», describió.
Jeremyth Fuentes: He descansado, la cuarentena me ha ayudado a estudiar
El joven Jeremyh Fuentes, de 21 años y miembro de la coral nacional Simón Bolívar, practica una lección de canto, el 24 de abril de 2020, en la azotea de su casa en Caracas.
«En esta cuarentena ha sido un poco complicado ser músico porque siempre estamos acostumbrados a estar en masas y dependemos de ellos. Es algo complicado porque esto es mi vida. Sigo estudiando música, veo de lunes a viernes clases, ensayo todos los días…», dijo Jeremyh durante la sesión de fotos.
«Entonces se me ha hecho extraño no ir a clases y ensayar, pero también me ha servido para descansar de esta vida agitada. La cuarentena me ha ayudado a estudiar: como concentrarme porque en el día a día, es muy complicado estudiar a fondo», añadió.
«Me hace falta ver mis clases y a mi maestra, a quien veo desde hace 6 años. Hemos tomado medidas digitales como conservatorios por WhatsApp, y así no perder el hilo de lo que hemos hecho en el año», dijo.
Miguel Márquez: Soy músico de orquesta y me hace falta el compañero de al lado
Miguel Márquez, integrante de la Orquesta Metropolitana del Oeste, toca la tuba el 23 de abril de 2020, en la sala de su casa en Caracas.
«La cuarentena me ha tomado más ocupado por temas de la universidad y por los estudios musicales personales. Como no tenemos actividad presencial, pues cada músico tiene que estudiar más su instrumento», dijo Miguel durante la sesión fotográfica.
«Yo soy músico de orquesta. A mí me hace falta el compañero de al lado porque nos ayudamos. Si fuese músico solista seria diferente», expresó.
«Aquí lo que molesta es el internet. Mi profesor nos envía las lecciones por WhatsApp, nos da el número de lección de un determinado compositor, y al estudiarlas debemos enviarle un audio. Muchos profesores nuestros están fuera del país. Luego, ellos escuchan los audios y nos dan indicaciones», explicó.