La vida no es tan rosa y el gorrión de Francia, Edith Piaf, lo experimentó. Su vida y obra, presentada en el musical Piaf: Voz y Delirio, se convirtió en una vitrina para exponer la cultura e idiosincrasia francesa, al tiempo que impulsó las ganas de muchos venezolanos por estudiar el idioma galo en la Alianza Francesa de Venezuela.
“Piaf para Francia es lo máximo. Es un personaje muy importante para nosotros. Era obvio para la Alianza Francesa apoyar este espectáculo que gustó tanto. De hecho, tenemos nuevos alumnos que decidieron estudiar el francés después de haber visto el musical”¸ comentó Anne-Marie Rousseau, directora y delegada general de la Alianza Francesa en Venezuela.
Tal declaración la emitió Rousseau en un encuentro llamado “Un Café con Piaf”, realizado en la sede de La Castellana de la Alianza Francesa, que contó la presencia de la actriz Mariaca Semprún; del escritor Leonardo Padrón; de la productora del musical, Claudia Salazar, y de profesores, alumnos y comunidad que adora la cultura francófona.
En la piel de la môme Uno de los primeros nombres artísticos de Edith Piaf fue La môme Piaf o la niña Piaf. Este período de la vida de la cantante es uno de los pasajes oníricos del musical Piaf: Voz y Delirio, en el cual Semprún narró en primera persona la vida de Piaf en 18 canciones que manifiestan el universo expresivo de la artista y su singular manera de cantar las melodías que llenaron los cabarets más famosos del mundo.