Detrás de toda película hay un batallón de profesionales que garantizan la calidad técnica y estética del producto final. En el caso del sonido, que representa la atmósdera de la ficción, es vital que nada quede fuera de control.
Mario Nazoa, sonidista de la película de Diego Rísquez “El Malquerido”, habló a PANORAMA de su trayectoria profesional de más de cuatro décadas tras las cámaras del séptimo arte.
Nazoa ha trabajado en importante producciones cinematográficas venezolanas, como Jericó, dirigida por el cineasta Luis Alberto Lamata. También ha participado en la realización de toda la filmografía de Alfredo Anzola.
“Jericó tiene su nivel de importancia desde el punto de vista histórico y cinematográfico es una película que me gusta mucho, hay películas donde yo disfruto mucho trabajando por ejemplo ahorita estoy trabajando con Diego Rísquez y me recuerda a mi niñez, todos nos divertimos muchos con Diego, porque él se divierte haciendo cine y hace que todos los que estemos a su alrededor nos divirtamos también”.
“En cine llevo trabajando un poco mas de 40 años, haciendo películas, inicialmente comencé como montador, lo que menos estudié fue sonido, lo que más estudié fue fotografía, por razones de carambola fui cayendo cada vez más en el asunto del sonido y desde entonces me dediqué a hacer sonidos, y he hecho un poco más de 40 películas, tanto en Venezuela como en el exterior”, dijo Nazoa.
Su principal trabajo se basa en mantener un sonido adecuado en el proceso de grabación. “Lo que hago es grabar todos los diálogos, grabar todos los sonidos que se producen durante la filmación, que luego al finalizar la película en la etapa de postproducción se mezclarán con la música y los efectos, de tal forma de enriquecer todo el sonido de la película”, señaló en visita a esta Casa Editora durante el rodaje de El Malquerido.
Una anécdota que cuenta Nazoa respecto al sonido fue cuando le toco grabar “La distancia más larga” en la Gran Sabana. “La gente cree que en la gran sabana es un sitio donde va a encontrar una selva llena de animales que hacen ruidos y miles de cosas, y no, en la Gran Sabana casi ni los insectos se escuchan, no se escucha nada, uno termina escuchando de una cosa maravillosa que es el sonido del silencio, por supuesto al público no se le puede entregar una banda de sonido vacía y es donde hay que inventar sonidos, buscar efectos de sonidos de otros lugares del país porque si no lo que se escucharía es el viento, porque al público hay que engañarlo en el cine para que le pueden creer lo que uno está diciendo”, expresó.
Jericó (Fragmento):
La distancia más larga (Trailer):