Quienes conocen de cerca a Lía Bermúdez, saben que Maracaibo y el Lago moran en su alma desde que llegó al Zulia hace 68 años, surcando el oleaje de ese inmenso espejo de agua.
El 5 de agosto, la más importante promotora cultural que ha tenido el Zulia arribó a sus 85 años. Los celebró en su Caracas natal, en casa de su hijo José Rafael, abogado y padre de sus cuatro nietos, y ochos bisnietos.
“Compartimos una torta y una merienda. Estoy muy emocionada con mis bisnietos porque los estoy viendo crecer”, expresó la escultora por el hilo telefónico, mas inmediatamente insistió: “¡Cuéntame de Maracaibo, dime cómo está, dime!”
Al enterarse que el Reloj de sol de los tiempos de la fundación del Paseo Ciencias volvió al centro de Maracaibo, por la plaza Santa Bárbara, expresó: “¡Ay que bueno!”
Y aclaró: “Esa obra no es de Víctor”, refiriéndose al también escultor Víctor Valera, quien fue su amigo y compañero en la Escuela Nacional de Arte Julio Árraga. “La obra de Víctor Valera no es así. Ese Reloj de sol no es de él”, recalcó.
Del paradero de su obra Homenaje a la Chinita, que estaba ubicada en el mismo sitio de la aparición de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, antes de la construcción de la plaza Monumento, dijo no saber su ubicación.
Ante el asomo de interés del Centro Rafael Urdaneta de una posible construcción nueva de esa obra expresó: “No tengo los planos, pero tengo fotografías. Con eso se pueden volver a hacer. Pero para colocarla en el mismo lugar, no creo. Las cosas que ya pasaron, pasaron. Es mejor no hurgar en el pasado. No recordar que la tumbaron, porque nadie puede imaginar el dolor que eso me causó. Fue como si me pusieran una bomba. ¿Nunca entendí qué odio le pueden tener a una escultura? Eso me afectó tanto”.
Sobre la noticia de que se vaya a hacer en Maracaibo un Museo de los Niños expresó: “Que bueno, eso sería fantástico, eso es una maravilla! Aquí en Caracas es una obra bellísima”.
“No siento pesar porque lo hagan. Pero el Museo del Lago es un proyecto ya listo y debería ser la prioridad. Porque es lo que caracteriza no solo a Maracaibo, sino a todo el país. Quien mira el mapa de Venezuela, lo primero que ve es nuestro Lago, es inmenso y ha dado tantas riquezas a toda la nación. Es lo mínimo que podemos hacer por él como homenaje”.
“El museo del barro está completo, tiene sede y obras, y un museo son sus obras, solo necesita un pequeño impulso. El del Lago como proyecto está listo. Y nunca pierdo la esperanza que lo hagan, a pesar de tantos años que han pasado. Porque es que el Lago es lo más importante que tiene Venezuela, porque es además su mayor reservorio de agua dulce”.
“Y si se trata del Zulia, le ha dado mucho más: economía, paisajes, alimento, agua dulce, hábitat, transporte. Todo”, no se cansa de decir la artista, tratando de convencer a los tan autoproclamados “regionalistas” hijos del Zulia, cuán vital es el espejo lacustre que les rodea.
Por muy fecunda que sea la obra de Lía, quien ha creado dos galerías, un centro de arte y eventos culturales; además del valor de sus trazos, la danza, sus varas de hierro, las piedras con germinaciones de metal y múltiples formas aladas en sus esculturas, ella siente su labor incompleta. Falta el Museo Ecológico del Lago.