Elvira Villasmil
Fotos: Mónica Guevara
Con los éxitos de ayer y hoy en sonido acústico e invitados especiales, Los Amigos Invisibles hicieron gozar a los zulianos la noche de este domingo en un concierto a sala llena en el Aula Magna de la Universidad Rafael Urdaneta, en Maracaibo.
Después de un par de horas de espera, a las 8:53 de la noche una ovación del público recibió a la banda, que abrió el espectáculo con la canción Dulce, sobre un escenario que recreaba un bar y colorido juego de luces.
Los músicos prometieron un show especial e inolvidable para los zulianos y lo lograron, porque la respuesta del auditorio fue delirante canción tras canción. Fue una mezcla de ritmos, salsa, bolero, reggae, bossa nova y hasta chachachá, que hizo que público abandonara los asientos y, de pie, coreara y sacudiera el cuerpo con emoción.
El vocalista Julio Briceño cantó Ven a mí y Corazón tatú, antes de invitar a la cantante venezolana Laura Guevara para interpretar Viviré para ti y Cuchi chuchi. Más tarde apareció el zuliano Nelson Arrieta para cantar Óyeme nena.
“No pensamos que esta canción fuera a convertirse en un himno de nuestra cotidianidad” -dijo Briceño antes de preguntar a El Catire: -¿Cómo se llama esta canción?
Con su guitarra entre las manos, el músico se acercó al micrófono y soltó: “Esto es lo que hay, vergación”. El público prorrumpió en risas y, segundos después, se levantó eufórico ante la presencia del cantante Servando Primera, quien cantó e improvisó junto con Briceño.
Entre los músicos invitados estuvieron el cuatrista Edgar Ramírez, el percusionista Nené Quintero y el tecladista Agustín Espina. Sonaron más éxitos como Mostro, La vecina, Ponerte en cuatro y Plastic woman, entre otra docena de temas.
Este concierto, que tuvo dos horas y 20 minutos de duración, cerró la gira de la banda, que ya se presentó en Caracas, Valencia y Barquisimeto.
«Gracias, Maracaibo, por el apoyo y sus sonrisas, los queremos», despidió Briceño antes de volver y, a pedido del auditorio, cantar algo más. El cierre, con todos los invitados, fue al ritmo del merengue El baile del sobón.