Hig, interpretado por Jacob Elordi, comparte sus días junto a su adorado perro Jasper. Es piloto y vive con el alma atormentada, luego de haber perdido a su esposa. Su existencia transcurre en un mundo cruel, en el que nada es como antes y en el que debe adaptarse a las nuevas condiciones. A pesar de todo, intenta perdonarse y aferrarse a algo —o alguien— para poder avanzar.

Un mundo desolado y la búsqueda de humanidad

El panorama desolador y posapocalíptico enmarca la trama de La guerra de los últimos, la más reciente película del laureado director Ridley Scott, que puede verse en los cines del país.

“Hig siente en su interior que hay algo más, que el mundo en realidad no se terminó. Busca algún vestigio de la humanidad que conoció antes de que el mundo llegara a su fin”, cuenta Jacob en una entrevista.

El director de los clásicos Blade Runner, Alien, Gladiador y La caída del Halcón Negro pone en escena la novela The Dog Stars, escrita por Peter Heller y publicada en 2012.

Supervivencia y rodaje en escenarios reales

La historia sigue a Hig, que es uno de los pocos sobrevivientes de un virus que aniquila a la humanidad y que deben enfrentarse a unos carroñeros errantes llamados Segadores. Para poder mantenerse vivo, hace equipo con Bangley (Josh Brolin), un veterano en supervivencia y experto en el manejo de armas, además de ser práctico, sarcástico y realista. El reparto lo completan Margaret Qualley, Guy Pearce y Benedict Wong.

«En La guerra de los últimos encontramos a Hig en una especie de escenario postapocalíptico. El mundo se ha acabado, y él vive de forma bastante tranquila en este aeródromo abandonado junto a Bangley, un ex marine, y básicamente solo están sobreviviendo», agrega Elordi.

El actor también destacó el trabajo técnico de la producción, señalando que la mayor parte de las escenas con aviones y paisajes en los Dolomitas italianos se rodaron de forma práctica, reduciendo al mínimo el uso de efectos digitales por computadora.