La industria cinematográfica en Estados Unidos y Canadá alcanzó una marca histórica de recaudación al sumar 47.600 millones de dólares en los últimos meses, con lo que supera la marca de 47.550 millones de dólares lograda en 2013, según los registros de la web especializada Rentrak. Sin embargo, este incremento en los ingresos globales contrasta de manera directa con una reducción significativa en la asistencia del público a las salas.
Las cifras recopiladas no contemplan la inflación acumulada. Al aplicar dicho ajuste, los ingresos de 2013 se ubicarían por encima de los actuales y la recaudación general continuaría un 17% por debajo de los niveles de 2019, último periodo previo a la contingencia sanitaria global. El sector audiovisual continúa de este modo asimilando los efectos persistentes de la pandemia y las modificaciones en los hábitos de consumo provocadas por el auge de las plataformas de streaming.
El impacto del precio de los boletos
El fenómeno financiero responde fundamentalmente al encarecimiento de las entradas, un factor que disimula una contracción más pronunciada en la cantidad de espectadores. Entre el 1 de enero y el 16 de agosto, las salas norteamericanas comercializaron 568,4 millones de boletos, una reducción del 30% frente a igual periodo de 2019, de acuerdo con el informe de S&P Global Market Intelligence.
Grandes producciones como motor de ingresos
El flujo financiero del periodo se vio respaldado por el rendimiento comercial de producciones de gran envergadura y franquicias consolidadas. Títulos como Spider-Man: Un nuevo día, Toy Story 5, La Odisea y El diablo viste a la moda 2 dinamizaron la asistencia durante la temporada alta, comprendida entre el 1 de mayo y el Labor Day el 7 de septiembre, lapso que concentra aproximadamente el 40% de la facturación anual de la industria.
