La película biográfica ‘I Play Rocky’ vuelve sobre la obstinación de Sylvester Stallone para protagonizar la historia que él mismo escribió y que terminó convertida en un clásico del cine. El relato, que se sitúa 50 años después de aquel pulso con Hollywood, reconstruye las presiones del estudio, la pobreza del actor y la ruta que lo llevó a convertir ‘Rocky’ en una franquicia premiada.
La pelea de Stallone detrás de ‘Rocky’
La cinta muestra las batallas tras bambalinas que enfrentó Stallone por los recelos del estudio. También retoma el episodio en el que, según el relato difundido, llegó a vender a su perro y a vivir en la indigencia antes de lograr que la película ganara tres premios Óscar en 1977: mejor película, mejor dirección y mejor montaje.
La historia se apoya en la figura del ‘underdog’, el contendiente que parte con todo en contra y aun así desafía los pronósticos. Ese es el centro del personaje y también del propio Stallone, que insistió en actuar en un proyecto que muchos querían convertir solo en un negocio de estudio.
Anthony Ippolito, encargado de interpretarlo, dijo que la preparación física fue exigente y que incluso entrenó con unas zapatillas sin amortiguación para replicar el calzado original que Stallone usó en sus prácticas. En sus palabras, la rutina incluyó «un cambio de estilo de vida, dieta y entrenamiento» para imitar voz, gestos y musculatura.
«La preparación física tomó mucho tiempo y, afortunadamente, me preparó para lo exigente que era el calzado, porque corríamos con unas Converse de los años 70, que no eran precisamente las zapatillas ideales para correr para lo que estábamos haciendo, pero eso era lo que él usaba», indicó Ippolito en entrevista con EFE.
Una producción que buscó los escenarios reales
El director Peter Farrelly aseguró que el objetivo no fue rehacer ‘Rocky’, sino contar su intrahistoria. Según explicó, la producción se trasladó a escenarios originales de hace 50 años, como rincones de Nueva York donde Stallone ideó el mito y el modesto apartamento en el que vivió entonces.
«No hay imágenes de archivo ni tomamos tomas antiguas de Rocky», dijo Farrelly, al describir un rodaje que, según afirmó, evitó apoyarse en material viejo para reconstruir la época desde cero.
El filme también rescata el papel de Sasha Czack, a quien se presenta como la primera lectora del guion original y una figura clave en el impulso inicial de la carrera de Stallone. La actriz AnnaSophia Robb afirmó que Czack creyó en él antes que el resto del mundo.
El rechazo que terminó en un clásico
La película profundiza en el momento en que Stallone recibió una oferta millonaria para vender su guion y apartarse del proyecto. En vez de ceder, insistió en quedarse con el papel principal, una decisión que terminó por definir su carrera y por dejar una de las sagas más reconocibles del cine.
Farrelly sostuvo que Stallone no habría sido feliz si hubiera tomado ese dinero. Robb, por su parte, resumió así la apuesta del matrimonio: «no tenían nada que perder y todo por ganar».








