Aún cuando el cine y la  televisión le han hecho llamados, Héctor Manrique es, y  sigue demostrando en cada escenario donde se presenta, que es una de las rocas  firmes que cimentan las bases del teatro venezolano actual. Al interpretar esta noche al psiquiatra  Edmundo Chirinos en el Teatro Bellas Artes de Maracaibo lo volverá a demostrar.  Cual Gregorio Samsa en la pluma de Kafka, el maquillaje inicia su “Metamorfosis”  y su capacidad histriónica lo  termina de transformar en ese monstruo de la vida real que fue Chirinos abusador sexual de no menos que 14 pacientes bajo es velo de respetable intelectual, psiquiatra de tres presidentes venezolanos, rector de la UCV, candidato presidencial y constituyentista. 

Sobre ello, y otros planes conversó amablemente, vía telefónica con PANORAMA el recordado “Willy” de la telenovela La mujer perfecta, quien es el único pupilo que queda de tres bastiones del teatro como Juan Carlos Gené, José Ignacio Cabrujas y Enrique Porte y confesó que, aunque parezca imposible no criticar a un abusador,  para poder interpretarlo nunca lo juzgó. 

 —¿Cómo logró el equilibrio de un Chirinos frágil pero para nada indefenso? —Fue un proceso muy largo estuve un año trabajando el personaje. Tratando de descubrir qué cosas eran mentiras y qué cosas eran verdad. Y no haberlo juzgado, porque al juzgarlo me separaría  de el y sería frío. Lo mejor es que lo juzgue el espectador.   —Ha mencionado que la  vida de Chirinos   puede ser aleccionadora ¿en qué sentido? —Lo primero que debemos aprender es no dejarnos encantar por personajes como este. Que una persona seductora, simpática e inteligente  no siempre es una buena persona. Otra lección es que siempre nos hemos considerado vivos como pueblo venezolano y lo que somos es encantables. Tenemos que mirarnos en el espejo de personas como estas.  —¿Qué le aportó la autora del libro? —Fundamentalmente me habló de esas 40 horas que pasó haciéndole la entrevista a Chirinos. Todas sus imágenes de él que son un gran detonante para poner después en el escenario. Y lo que más me aportó fue su entusiasmo para que lo hiciera, pues desde el bautizo de su libro me dijo: “Tu eres el actor que puede hacer este personaje”.        —¿Cómo le ha ido con el personaje de Billos en la película El Malquerido de  Risquez?  —Me ha tocado rodar una sola vez.  A finales de abril y en mayo voy a hacer más escenas. Diego Rísquez es una persona que respeto mucho, yo participé en Reverón y él fue director de arte de una de mis obras.    —¿Cuál ha sido el reto de Billo? —Es un reto porque está en el inconsciente de los venezolanos. Ya tuve una prueba porque una vez César Miguel Rondón me invitó a hacer una pequeña participación en El libro de la salsa, y era emocionante ver cómo la gente lo recibía con tanto entusiasmo. Me lo estoy gozando. 

 —¿Tiene pensado volver a montar algo que no haya hecho de Cabrujas con el Grupo Actoral 80? —Tenemos varias de sus obras en repertorio. Pero con esa dura noticia  de que Luis Abreu se acaba de ir, estamos pasando ese luto, nos tocará la dura tarea de sustituirlo en dos de las cuatro piezas que tenemos. Él hacía Profundo y El Americano Ilustrado.    —¿Qué van a estrenar este año? —Queremos estrenar dos piezas a finales de año: En los hombros de América de Fausto Verdial, y la otra es Maridos y esposas de Woody Allen.