El más ilustre escritor japonés contemporáneo, Haruki Murakami, anunció que confiará a la Universidad de Waseda, en Tokio, sus archivos literarios y su discoteca para evitar que se dispersen tras su muerte y permitir a los investigadores analizar su obra.
«Hace casi 40 años que escribo y acumulé tantos manuscritos, documentos y recortes de periódicos que ya no tengo espacio para conservarlos ni en mi casa ni en mi oficina», explicó el novelista de 69 años, en una infrecuente conferencia de prensa este domingo, la primera que ofrece en 37 años en Japón.
«No tengo hijos y me molestaría que, tras mi desaparición, todo se disperse, por lo que aprecio mucho que la universidad en la que me formé se ocupe de mis archivos», añadió, según la transcripción de sus declaraciones en la web de la cadena pública NHK.
«Que esto pueda ser útil a japoneses y extranjeros que quieran realizar investigaciones sobre mi obra me procuraría una alegría sin igual», aseguró, y precisó que le gustaría que «eso se convierta no solo en una ocasión de realizar trabajos sobre sus libros, sino también en un lugar de intercambios culturales».
