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Germán Ávila ‘El Látigo de la Gaita’ canta en la eternidad //PERFIL

PERFIL publicado en PANORAMA el viernes 9 de noviembre de 2012 La voz. Potente y emotiva. La voz. Que ora y reclama. Evoca y enamora. La voz. Esa que retumba en la Navidad, que añora la belleza de la vieja Maracaibo, que protesta aún por la demolición de El Saladillo y recuerda la esquina de Mc Gregor. La voz. Esa que canta, por igual, al llano y a la Chinita. A las tradiciones y a la gaita, su querida gaita.

A las 3:00 de la madrugada de este viernes 6 de mayo murió. El reconocido gaitero zuliano, “El Látigo de la Gaita” fue hospitalizado de emergencia en Houston, Estados Unidos, en febrero de este año luego de sufrir complicaciones renales y cardiovasculares. En esa ciudad falleció. Sus restos serán trasladados a Maracaibo. 

Por su fuerza vocal, Germán Guillermo Ávila Sandoval se ganó dos apodos en el ambiente pascuero: ‘El Látigo de la Gaita’ y ‘ La Voz’. En los mismos tonos con los que grabó sus primeros temas hace 55 años es capaz de cantarlos hoy sin ayuda tecnológica, sin micrófono, de manera sencilla, en un enlosao frente a sus seguidores. “Germán es un fenómeno”, asevera William Atencio, compositor gaitero.

Por su fuerza vocal, Germán Guillermo Ávila Sandoval se ganó dos apodos en el ambiente pascuero: ‘El Látigo de la Gaita’ y ‘ La Voz’. Inició, en 1957, en el conjunto Las Estrellas del Momento. “Él es un gigante”, dice Ricardo Cepeda. Su amigo Douglas Ochoa lo define así: “Germán es un mito en la gaita”. “Es un fenómeno”, apunta el compositor William Atencio.

Sus amigos, Ricardo Cepeda, Neguito Borjas, Douglas Ochoa y Atencio, elogian su afinada e imponente voz. Atencio hizo para él el tema Gaita gaita, en la que compara esa característica con el icónico Puente sobre el Lago. Mis cuerdas vocales son / un par de guayas del Puente / Y el corazón de mi gente, es mi propio corazón / mi verso es una oración con el cual gaita te digo / que si ese sol es tu abrigo / gaita vos sois mi expresión. Ávila nació el 12 de enero de 1946, fruto del amor de Flor de María Sandoval y el cuatrista Ángel René Ávila. Creció entre las calles Madariaga y Santa Elena de la parroquia Santa Lucía. En esa tradicional zona marabina, la mayoría de los vecinos cantaba y él incursionó en la gaita como maraquero. En la niñez no supo lo que era el miedo escénico, pues su talento musical lo demostró en los actos culturales de la primaria, allá en el vetusto colegio Idelfonso Vásquez, ubicado diagonal a la iglesia de Santa Lucía. La secundaria la cumplió en el liceo Udón Pérez. La vena artística de Ángel René se heredó. “Éramos nueve hermanos y quedamos: Panchito, quien fue solista gaitero; José Trinidad, bolerista; María, Marlene, Yolanda y yo… en casa cantábamos todos. Ahora, de mis dos hijos, Germancito es músico y compositor, hoy radicado en EE UU, y Diamela, la mayor, canta muy bello, pero en reuniones familiares. Ella se casó a los 17 años, se dedicó a su familia y ya es abuela… soy bisabuelo. Tengo 4 nietos y el mayor, Hamphrey Caldera, es músico también”, explica Ávila . Entró en 1957 al conjunto Las Estrellas del Momento. No había solistas, todos cantaban, pero tres años más tarde deciden participar en un concurso. Llamaron a casting para elegir solista y ganó Germán. Sus primeros aplausos de amantes de la gaita —que no fueran sus vecinos— los escuchó, a los 14 años, del público que asistió a la plaza de la República. “Desde que gané el casting, dejé las maracas y me dediqué a cantar”. En el estudio de Ondas del Lago comenzaron a grabarse temas gaiteros en 1962 y Ávila grabó al año siguiente, con Las Estrellas del Momento, Maracaibo tropical —de Héctor Larreal— y La cotorra. Pronto, su voz recorrió el país. Maracaibo la ciudad más tropical / alegres cantan gaita popular porque tienes el sabor / cantan todos con amor con su don original. Su incipiente fama llegó a oídos de Douglas Soto, furrero de Cardenales del Éxito, quien tras ‘reclutarlo’ lo invitó a formar filas en esa divisa desde 1964. Así, Ávila sumó su nombre a los de José Tineo y Ricardo Aguirre González. En estos 55 años de trayectoria dice que ha tenido dos llaves perfectas en la gaita; la primera con Aguirre, “El Monumental de la Gaita”; y, desde los años 70, con Douglas Ochoa. Del primero, muy emocionado, refiere: “Era mayor que yo siete años y fue para mí una escuela, una persona muy culta y colaboradora. A él le preguntaban ‘¿quién es mejor cantante?’ y él decía: ‘Germán va a ser mejor que yo’. Lástima que murió, muy joven, en 1969”. De Cardenales salió a finales de ese año. Por motivos laborales debió mudarse a Valencia. A la capital carabobeña viajó con el amor de su vida, Elsa Espina, y con su hija Diamela. Está casado con Elsa desde hace 45 años. La conoció gaiteando, dado que la mujer, con esos ‘ojazos’, lo “agarró a la primera” (como señala Ávila, entre risas), también cantaba gaitas y su voz se escuchó en la agrupación femenina Las Alondras, luego en San Isidro y en Saladillo de RQ. “Germán en Valencia no dejó la música. Cantaba con una orquesta y cuando Cardenales iba a Caracas, viajaba y se les unía en algunas presentaciones”, recuerda William Atencio, quien comparte una amistad de 35 años con “El Látigo”. “Con Cardenales, Germán grabó clásicos gaiteros como Trigueña hermosa, cuya autoría tengo entendido le pertenece a Ciro Ferrer; La botellita, y también Imploración, tema protesta dedicada a la Chinita, que fue grabado a dúo con Ricardo Aguirre”. Yo no soy un guerrillero / se lo puedo asegurar / y me vengo a confesar / con espíritu sincero / en impuesto estoy de acuerdo / pues la nación necesita / pero hay policamburistas / que cobran más de tres sueldos // Virgen de Chiquinquirá / Ve bien lo que están haciendo/ nos están entreteniendo / con que mañana será / y Venezuela en verdad / de hambre se está muriendo (Imploración, año 66). La noticia de la muerte trágica de “El Monumental”, ocurrida el 8 de noviembre de 1969, la recibió en Caracas. ‘Leía Últimas Noticias y de pronto vi el encabezado sobre la muerte de Ricardo y miré la fotografía, en ella estábamos todos los ‘cardenales’ en la plaza Alonso de Ojeda, de Valle Frío. Me impactó mucho esa noticia”. La vida y el tiempo calman dolores con alegrías… Elsa salió nuevamente embarazada en 1970. Venía el varón, la familia seguía creciendo y, en noviembre, Ávila le dijo a su mujer: ‘Arrancá pa’ Maracaibo porque mi muchacho tiene que ser maracucho”. Y así fue, Germancito nació en la Maternidad Castillo Plaza, el 22 de diciembre. “La estancia en el centro del país fue corta. Cuando vivía en Valencia, Germán tuvo un accidente de tránsito, se fracturó la cadera y le implantaron una prótesis de platino. También presentó una lesión ocular y en el tabique nasal”, apunta Atencio. Al residenciarse de nuevo en la capital zuliana, Ramón Quintero le ofrece ingresar al conjunto Saladillo de RQ y eso se concretó a partir del 73. Se disiparon los muros / que antaño las separaban / ellas nunca se miraban/ Santa Bárbara y la China / frente a frente están hoy día / y desde San Juan de Dios / podéis rezarle a las dos/ camino a Santa Lucía (Gaita Frente a frente). “Creo que esa fue la mejor etapa de Germán, dejo clásicos como Entre ruinas, Frente a frente… Con Saladillo me grabó unos 25 temas, como Nació un saladillero, Mi llano y Reencuentro”. Toda la década de los 70, Ávila gaiteó con Saladillo de RQ y al inicio de los 80 fue contratado por la agrupación Rincón Morales. De ese primer paso por la divisa, inmortalizó el tema Gaita gaita (1987) que habla de su portentosa voz. Al irse con Venezuela Habla Gaiteando grabó ‘La voz de la gaita”. Al lado de Douglas Ochoa, su amigo desde 1971, conformó el otro dúo imbatible. “Él es mi maestro, mi amigo, mi hermano… Diría, sin temor a equivocarme, que es el mejor cantante de gaita. Germán es un mito de la gaita, y yo me autoproclamé como La Leyenda… Ahora yo bromeo y cuando nos presentamos juntos digo que somos los ‘Chino’ y ‘Nacho’ de la gaita”, manifiesta Ochoa . A mediados de los años 70, durante un toque en la Cervecería 5 de Julio, fue Ramón Quintero quien lo bautizó como ‘El Látigo de la Gaita’. —¿Y cómo cuida su voz? “Uno de los mejores cantantes del país, Mario Suárez, me enseñó a cantar con la técnica del diafragma. Me vio y oyó cantar en El Show de Renny Ottolina, por allá por el 64, y me invitó a sus oficinas para explicarme cómo debía cantar… la mayoría de los cantantes son guturales y las cuerdas vocales, instrumento de viento, al forzarlas se irritan y viene la afonía, cuando cantas con el diafragma, aprendes a llevar el aire al tórax, a los pulmones, y lo dosificas para botarlo poco a poco, así no desafinas y las terminaciones son perfectas”, explica hoy ‘El Látigo’ con total propiedad. Hace unos 5 años lanzó su agrupación Los Parranderos del Látigo y en 2009, Bolívar Blanchard lo contrató para que regresara a Rincón Morales, el llamado Coloso de Cantares. Hoy todo en ruinas / así sencillo /ya la Basílica queda sola en El Saladillo señor / mudo testigo aquella generación / con gran dolor dando paso al futuro / porque ahí entre viejos muros la gaita nació. “Yo escucho esa gaita, llamada Entre ruinas, y recuerdo que desde niño sentía alegría en el corazón. Me asombra su calidad vocal, pasa el tiempo y aún canta en los mismos tonos. No hemos grabado juntos, pero sí pedí para las 100 gaitas del siglo que me dejaran grabar ese tema en homenaje a Germán”, señala ‘Neguito’ Borjas. Para Ricardo Cepeda, Ávila es un gigante dentro de la gaita. “Sabe cantar, jamás lo he oído ronco, porque conoce muy bien la respiración diafragmática. Es un hombre sencillo, transparente, sin complicaciones y excelente amigo”. “Hace 4 años lo operaron de corazón abierto y en 3-4 meses se recuperó, me sorprendí y me dijo: ‘Ricardo, quedé como los motores estándar’ … yo no sé de dónde saca tanta fortaleza”. “Para nosotros, con tantas operaciones, Germán es el ‘hombre nuclear”, manifiesta Atencio. Ávila es un hombre sin poses, que inspira respeto y sabe desbordar humor. — ¿A usted qué lo saca de sus casillas? No duda en responder: “Las injusticias, he estado en grupos y me he salido porque he visto cómo maltrata ‘el patrón’ a los muchachos del conjunto. Una vez, no me gustó lo que vi y dejé botada a la agrupación en un hotel”. Ávila vive en la Villa Bolivariana, de San Francisco. Su apartamento es un minimuseo que alberga diplomas, estatuillas y trofeos. Al entrar, las miradas las atrapa un cuadro de la Chinita; en las otras paredes de la sala cuelgan más de 12 placas con medallas. Destaca igualmente una pintura con tres rostros de Ricardo Aguirre (como maestro, locutor y gaitero) y sobre el seibó están cuatro imágenes de la Divina Pastora. “Germán cumple el 12 de enero y el día 14 estamos en Lara visitando a la Pastora. Somos creyentes de la Chinita y la Pastorcita”, dice su esposa. Elsa, lo abraza, y señala: “Han sido 45 años muy bellos. No es fácil lidiar con un músico, pero es un padre ejemplar, buen hijo, hermano y esposo”. Él, la mira y, emocionado hasta las lágrimas, reafirma: “Hemos tenido altibajos y seguimos juntos …. es lo importante”. Como el primer día, cuando estrenó, hace 25 años, el tema La voz de la gaita, el público lo aclama. Se la piden en presentaciones públicas y privadas y Ávila de nuevo entona y asombra: Yo soy la voz de la gaita / soy del furro la verada /soy las cuerdas de un buen cuatro / sin mí no hay Pascua ni nada (bis) / la gaita somos y a ella le damos lo más hermoso de nuestras vidas / es la malcriada, la preferida es infinito cuánto la amamos / gracias mi Dios por hacernos amos de nuestra gaita la consentida/ gaita gaita gaita gaita como yo te canto nadie puede cantarte mi gaita/ yo soy tu voz, te voy a cantar. “Esa gaita es de William (Atencio), a quien le he grabado Testigo de dos épocas, Nació un saladillero y Mi llano. La gente cambió el nombre de Testigos de dos épocas por ‘La gaita del matapalo’, así la piden, y debo acotar que esa es de William y Heriberto Molina”. Esta temporada, con la que celebra 55 años gaiteros, fue Atencio el que le compuso “Yo sigo siendo la voz”. “La letra narra mi vida”, aseguró. “La gaita me lo ha dado todo, la gaita es mi vida… gracias a ella levanté a mi familia y conocí a todas mis amistades. Por ella he ido a Colombia, a Aruba, Puerto Rico y después de la Feria iré a Panamá y en diciembre a Houston y a Nueva York”. “No pienso en el retiro. Si Celia Cruz cantó hasta los 77 años, yo creo que la paso. Mis condiciones vocales están perfectamente bien… seguiré gaiteando”, aseveró en la entrevista concedida a PANORAMA en 2012. 

Yo sigo siendo la voz / la vooooooooooz / de este canto soberano/ y le doy gracias a Dios/ porque yo nací zuliano / en un sector de Veritas/ barrio gaitero antañón/ donde mama me parió/ y me enseñó con amor/ a querer la tradición/ y a nuestra Virgen Chinita / estribillo: En mi alma se sembró /este canto soberano/ orgullo de los zulianos/ regalo que Dios nos dio/ y discúlpenme si yo / cometo una nueva falta/ pero hermano de la gaita / yo sigo siendo la voz/ pero hermano de la gaita/ él sigue siendo la voz.

 

Se casó, hace 45 años con Elsa Espina. “Él es especial. Nos consiente a todos y me cocina”, dice ella. “Hago arroz con pollo, macarronada y si cojo una receta, le hago”,  narró Ávila. Germán Ávila ‘El Látigo de la Gaita’ canta en la eternidad //PERFIL  

 

 

Ávila nació el 12 de enero de 1946, en Maracaibo. Como maraquero incursionó en la gaita. Hizo casting para ser solista y ganó. “Ese día, dejé las maracas”. manifiestó el gaitero.  

 

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