Claudia Pinto Emperador es actualmente la operaprimista venezolana con más proyección internacional. Con su primera película, La distacia más larga, antes de ser estrenada ya había ganado el premio Glauber Rocha a la Mejor Película de América Latina en el Festival Des Films Du Monde de Montreal, fue nominada este año a los Goya y este fin de semana ganó el Premio de Cine Iberoamericano Platino. Con todo su éxito, desde España, levantó el teléfono y respondió a PANORAMA para recordar los inicios de su filme fueron en Maracaibo, en el Teatro Baralt. Recinto cultural que, a su vez, estrenó su cine digital con las hermosas imágenes de este filme que transporta al espectador al remanso de la Gran Sabana y sus majestuosos tepuyes. “Ese preestreno en el Zulia me trajo suerte. Allí en la casa de nuestro cine venezolano, nuestra primera pantalla. Fue un honor estar ahí”, soltó con risa la realizadora que, además de dirigir, fue guionista y productora del mismo filme.
—¿Considera que los Premios Platino son realmente los Oscar de Iberoamérica? —Bueno, es su segunda edición y son unos premios muy importantes porque pretenden llenar un vacío que existe desde hace muchísimos años, porque no existía ningún premio que vinculara a las películas de habla hispana. Engloba a 23 países. Creo que han llegado para quedarse y son muy significativos para nosotros. —¿Pudo tener algún intercambio con el jurado y saber qué les gustó de su ópera prima? —En estos premios no te entregan una certificación con la opinión del jurado de manera oficial, pero cuando lo entregan dicen por qué. Pero luego uno entra en contacto con la gente que votó por ella, y las opiniones que recibí fue que el nivel de la película no parecía ser una ópera prima, tanto por la factura visual, la música, la producción tan difícil por haber ido a grabar en ese lugar tan maravilloso, las tomas aéreas y por otra parte la cercanía que te hace sentir dentro de la historia.
—¿Cuando había cinco preseleccionadas sentía que tenía posibilidades? — Sabía que teníamos una buena película y que habían posibilidades, pero realmente a este nivel las películas con las que competíamos estaban muy bien. Muchas habían sido escogidas por sus respectivos países para lograr una nominación a los Oscar, otras ya habían ganado grandes festivales. El filme 10 mil kilómetros había ganado un Goya como dirección novel .Todo estaba muy reñido. Pero nunca se sabe.
—¿Cómo evalúa que fue la única película venezolana que logró ganar? —Me sorprendió que Pelo malo teniendo ocho candidaturas no logró nada y que casi todo se lo llevara Relatos salvajes. Pero esto de los premios es impredecible.
