Harry dijo que Gran Bretaña podría ser un lugar mejor si la gente blanca entendiera más sobre aquellos “de piel de diferente color”.
El príncipe Harry de Gran Bretaña y su esposa Meghan pidieron el fin del “racismo estructural”, diciendo que frena a los jóvenes de color, en su última incursión en temas políticamente sensibles que la familia real británica suele evitar.
En una entrevista para el periódico The Evening Standard, Harry dijo que Gran Bretaña podría ser un lugar mejor si la gente blanca entendiera más sobre aquellos “de piel de diferente color”.
“Mientras exista el racismo estructural, habrá generaciones de jóvenes de color que no comenzarán sus vidas con la misma igualdad de oportunidades que sus pares blancos”, escribió la pareja en un artículo para el periódico publicado este jueves 1 de octubre.
Los duques de Sussex han hecho varios comentarios sobre cuestiones raciales desde que dejaron sus roles como miembros trabajadores de la familia real a fines de marzo y se mudaron a California.




