Espectáculos

Emmanuel Palomares es el nuevo galán de Televisa

Su único objetivo cuando llegó a Ciudad de México, hace tres años, fue triunfar, y es precisamente  lo que está haciendo Emmanuel Palomares en estos momentos. El joven trujillano es el galán que nos representa en las novelas de aquel país, teniendo como referencia otros actores criollos  que han dejado huella en esa pantalla. Tal es el caso de Eduardo Luna, Luis José Santander, Miguel de León, Enrique Ibáñez, Jorge Aravena y Jean Paul Leroux.   Con la telenovela Corazón que miente, transmitida en Venezuela por el Canal de Las Estrellas, el artista se impone  en el difícil mercado de las producciones aztecas, despertando los mejores comentarios en la prensa y el público. Su personaje Lisandro Moliner, es un homosexual que se enfrenta al terrible caos de enfrentar a la sociedad y a su familia, por conseguir la felicidad.   Desde los estudios del dramático, el intérprete de Miguel Ángel en “Nacer contigo” (Televen), revela, vía telefónica, a PANORAMA, los detalles de este proyecto.

—Debuta entonces en Televisa por la puerta grande… —Bueno, es la primera vez que estoy  un dramático  completo aquí.  Ya había hecho Corazón enamorado, una telenovela por internet que se transmitía dentro de la trama de “Antes muerta que Lichita”, con Maite Perroni. También grabé varios capítulos de la serie La rosa de Guadalupe, y participé en los primeros episodios de “Pasión y poder”.

—¿Y cómo fue ese salto a las novelas mexicanas? —Después de terminar las grabaciones de “Nacer contigo” yo quería seguir trabajando en Venezuela, pero la situación se volvió muy difícil para los actores. Entonces, en 2013,  decidí probar suerte en este país que me recibió con las puertas abiertas. Inmediatamente  ingresé al CEA (Centro de Educación Artística de Televisa) y me gradué en tiempo récord, a los dos años ya estaba graduado.

 —¿Qué fue lo más duro en esos primeros pasos? —Fue duro venirme solo, sin ningún tipo de contactos. Comencé de cero y luchar con el acento porque era un tono con el que yo no estaba relacionado. Adopté un modo de hablar que me permitiría expresarme como mexicano para lograr personajes más creíbles.

—De los actores que  ha conocido, cuáles le están dejando mayor enseñanza? —¡Imagínate!  Con Helena Rojo ha sido un sueño cumplido poder compartir escena. Alexis Ayala y Alejandro Tomasi también son grandes profesionales que me han dejado una grata experiencia. En “Corazón que miente”  tengo  diálogos con Dulce María, la ex RBD.  Son personajes que siempre admiré, y veía lejano lo que vivo ahora, poder estar  en una misma producción con todos  ellos. Con mi trabajo y mi disciplina me demostré que sí se podía.

 —Al principio debió haber parecido irreal…  —¡claro! No lo podía creer, pero con el tiempo voy entendiendo que es un trabajo y que esas grandes estrellas son mis colegas. Mi profesor Nelson Ortega me decía que en el set todos somos iguales. Cada quien interpreta un personaje que le da forma a un proyecto.

—Lisandro es un papel complejo, trasladado a una era  en la que los personajes homosexuales dejan un mensaje  en la sociedad y no rayan en la comedia, como se venía acostumbrando en TV… —Sí, y es lo que más me gusta del rol que me tocó interpretar. Lisandro es un  hombre noble, justo, que se enfrenta con esta sociedad tan prejuiciosa, con una familia de apariencias. Puedo entenderlo en cierta parte porque él sabe que su padre no lo va a aceptar, entonces tiene que vivir un proceso bastante difícil. Es n rol que hay que cuidar porque en las novelas no se cuenta abiertamente estos casos tan comunes y tan llenos de tabú a la vez.

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