En el campo haitiano de la localidad de Hinche, las mañanas son frescas y serenas. Por eso, los 22 maestros venezolanos de la Misión El Sistema en Haití trabajan desde muy temprano con un grupo de profesores haitianos, a fin de compartir los conocimientos que concentra el modelo de enseñanza musical creado por el maestro José Antonio Abreu.
En contraste, las tardes son intensas. En la Escuela María Educadora, la actividad se desarrolla bajo 37 grados centígrados, y desde hace una semana se ha convertido en un hervidero de más de 350 niños y jóvenes haitianos que se han convertido en los fundadores de El Sistema Haití.
La llegada de la Misión El Sistema en Haití, organizada por la Fundación Musical Simón Bolívar y la Sociedad Pétion Bolívar, ha despertado mucha curiosidad en la isla, donde más del 45% de la población (cerca de 11 millones de habitantes) es menor de 18 años de edad. Danie St-Fleur, profesora de violín en Puerto Príncipe y quien se ha integrado al trabajo de los venezolanos, comentó que al principio muchos niños se sienten atraídos por un instrumento, pero luego lo abandonan. “En Haití nada es fácil y tenemos muchas carencias. Por eso El Sistema aquí durará una eternidad, estoy segura de eso, porque ahora estos niños ven las cosas de otra forma”.
Muchos han sentido y visto el rostro de la esperanza por estos días. A veces sonriente, pero por momentos melancólica, Franchesca Denitus observa casi hipnotizada al profesor venezolano de violín, Octavio Luna. Ella tiene 10 años, vive en el orfanato del padre Franklin Armand en el pueblo de Pandiassou. “Mi padre vive en la montaña, mi madre se fue a Santo Domingo, y tengo dos hermanas (…) a quienes sólo las veo por fotos; pero me gustaría que ellas me vieran con mi violín cuando yo vaya por todo el mundo tocando”, dice con su tono de voz muy bajo, como hablan los niños haitianos.
