En tiempos donde el arte puede ser un objeto, y una obra maestra puede reproducirse en cadena, y observarse en segundos por la pantalla mínima del teléfono; hay jóvenes que siguen creyendo en la mímesis de las formas de la naturaleza, a través del esmerado dibujo académico.
Para esos artesanos de las formas y los claroscuros, Maracaibo tendrá su reino, fraguado en el sector Sabaneta. Allí, donde la icónica artista mexicana Frida Kahlo tiene un templo llamado Café – Té – Arte Santa Frida, detrás de la Clínica Zulia, más que un servicio, se ha generado todo un movimiento artístico, y de allí se ideó la Academia Central de Arte de Maracaibo (Acam) cuya concepción está basada en los procedimientos del academicismo del siglo XVIII y XIX, venido de la Florence Academy of Art, en la tierra natal de Da Vinci, de donde egresó el artista zuliano Francisco Verde, quien dirige el proyecto junto con Rafael Andrade, médico y gerente de Santa Frida.
Andrade, bien pudo tomar el espacio de la vieja casa número 19G94, que fue hace 10 años un preescolar de su madre, para ampliar su café. Pero apostando al desarrollo artístico del país, quiso crear la escuela y el proyecto se ampliará a la casa contigua, que es la residencia de su madre, Teresa González de Andrade. “Preferí que fuera una escuela, porque donde se rescata a un joven de las amenazas de la calle, a través del arte, se gana a un artista y también se conquista la sensibilidad de quienes contemplan su obra —sueña Andrade—. Es así como queremos mejorar este entorno en Sabaneta, la ciudad y el país”. Francisco Verde asegura que una de los aprendizajes que implementará de Florencia (Italia) es la búsqueda del perfil del profesor y del alumno, que debe fundamentarse en la producción artística. “También habrá permanentemente el espacio abierto para el dibujo de la figura al desnudo, porque el estudio de la figura no es un motivo, es una ocasión para resolver grandes problemas plásticos —expuso Verde—. Una de nuestras premisas no es enseñar técnicas sino métodos. Cada quien, según sus tradiciones y creencias, tiene sus técnicas”. “Actualmente estamos invirtiendo tiempo, espacio y esfuerzo, para graduar la primera generación de profesores, según sea su desempeño”, detalló Verde, quien añadió que esos alumnos son: Armando Mayor, Ezequiel Gutiérrez, Freddy Arias, Gabriel Rosendo, Jurgens Portillo y Ronny Reyes. Algunos de ellos residen desde ya en la escuela y tienen allí sus talleres. 
