Durante las casi 30 horas que duraría su largo viaje, desde Maracaibo a Maiquetía y desde allí a Madrid y París hasta llegar a Minsk, el artista venezolano Gustavo Colina apuntó varias frases en su libreta, resaltando  una en especial: “La crisis es una posibilidad para seguir creciendo como país”. Marchó el cuatrista y  dibujante de origen falconiano, radicado en el Zulia, como lo ha hecho en los últimos años: con sus valijas llenas de emociones.  “Mi trabajo me emociona, cada uno nació de una angustia, de un pensamiento o una divagación, es seguirle el pulso a la mano y dejar que ella hable”.

El embajador en Belarús, Gerardo Estrada, resalta la presencia de Gustavo Colina en el Centro Cultural Latinoamericano “Simón Bolívar”, donde dará conciertos, dictará talleres y sostendrá encuentros creativos con músicos. También destacó el diplomático la participación del artista en el Festival Internacional de Cultura Tradicional “Amaneceres de Beraslav”, en la ciudad del mismo nombre, el 28 y 29 de este mes; así como el el Décimo Primer Festival Internacional de Culturas Nacionales, en Grodno, del tres al cinco de junio. Tan sólo el principio. En Chipre, Orlando Acosta dispondrá de su agenda, quien repite su visita tras haber estado el año pasado, al igual que en Grecia y Turquía.  Más adelante, el itinerario del artífice lo llevará hasta España, Barcelona y Las Islas Canarias, donde también ha desarrollado previas experiencias que incluye el intercambio estético con notables músicos, como el pianista Carlos Reyes, así como Miguel Jiménez. Con él, “Venezuela es vanguardia cultural en el planeta”.