Ganar un Oscar podría ser un «regalo envenenado» y evitar ser aplastado por el honor requeriría de un gran esfuerzo, dijo el miércoles el director de la película húngara laureada con el Premio de la Academia a la mejor cinta en lengua extranjera.
El director de «El hijo de Saúl», Laszlo Nemes, dijo que pondría su Oscar en una vitrina «y espero no verlo todos los días».
«Puede ser un regalo envenenado pero si lo manejamos con destreza no nos aplastará», dijo Nemes a su regreso a Budapest de Los Angeles. «La sabiduría y la suerte son necesarias para esto, pero quizás nunca haga una película normal de nuevo».
Nemes dijo que concentrarse en una persona, un prisionero judío obligado a deshacerse de las víctimas de los nazis en un campo de exterminio, era importante para él para «entender lo individual». El filme sigue a Saúl Auslander mientras éste intenta darle un sepelio religioso a un niño que cree que podría ser su hijo.
