Marie Louise Fuller, más conocida como Loïe Fuller nació en Illinois, EEUU el 15 de enero de 1862 y murió en París, Francia el 1 de enero de 1928. Fue una bailarina, actriz, productora y escritora que adquirió una gran fama al concentrarse en los efectos visuales, tejidos que flotaban y luces multicolores. Actuó como rofesional siendo niña y se la consideraba una bailarina autodidacta. La larga falda y las amplias túnicas de seda con las que actuaba estaban fuera de la norma: sobre la tela en movimiento proyectaba colores con juegos de luces que ella mismas diseñaba y el resultado dejaba asombrado a quien contemplaba el espectáculo.
Todo esto ocurría a finales del siglo XIX, cuando no existía nada llamado danza moderna. Trabajó principalmente en Europa, donde creó cerca de 130 danzas entre las que se encuentran los solos Danza de la serpiente (1890) y Danza del fuego y trabajos para su grupo como En el fondo del mar (1906) y el Ballet de la luz (1908). Además de servir de modelo para retratos de los artistas franceses Toulouse-Lautrec, Auguste Rodin, también fue reconocida por los científicos franceses por sus teorías sobre la iluminación artística. Para sus espectáculos ella misma creaba los aparatos escénicos y dirigía a equipos de hasta casi 40 técnicos; ideaba el vestuario y finalmente eclipsaba el escenario agitando los brazos y manejando su cuerpo produciendo energía a borbotones.
Los movimientos se basaban en la disposición de los pétalos de las flores, en diferentes insectos y fenómenos atmosféricos. Fue un apoyo para su compatriota la bailarina Isadora Duncan (15 años menor) a la que acogió como su protegida y ayudó en 1902 a introducirse en Europa. Los hermanos Lumiére y Georges Méliès adoraban los movimientos de Fuller y los filmaron para capturar aquellas intrigantes formas. Se convirtió en una sensación del baile en París, estableciendo su residencia en la capital francesa. «Es la forma teatral de la poesía por excelencia», escribía el poeta Mallarmé.
Su famosa Danza serpentina presentaba un espectáculo con una impresionante visión del cuerpo en movimiento; se convirtió en musa del art nouveu y así obtuvo fama mundial. Entre la larga lista de amistades de Fuller estaban los poetas simbolistas Paul Valèry y Mallarmé quien la definió como «la forma teatral de la poesía por excelencia», el escultor Auguste Rodin, Toulouse-Lautrec, el modernista vienés Koloman Moser. La creadora vanguardista traspasaba el baile y por eso inspiraba a intelectuales y artistas en tan diferentes campos, revestía sus coreografías de disciplinas que nunca antes se habían relacionado con la danza.
