Fue una noche de mucho corre corre y nervios la que se vivió este lunes, la primera de seis correspondientes a la agenda del Festival Internacional de la canción Viña del Mar. Al mexicano Marco Antonio Solís, le tocó abrir la escena en la que podría ser una de las jornadas más vendidas de la edición número 57. «El Buki» se llevó a casa la gaviota de plata y oro. A las afueras del lugar el termómetro marcaba los 20 grados de temperatura, mientras que entrada la madrugada la energía y adrenalina del público superaba a un sol zuliano de mediodía. En cada corte comercial el equipo técnico y de producción repasando la estructura del programa con los animadores y los 17 camarógrafos del certamen, entre ellos dos grúas y una cámara aérea robótica. Ni hablar del potente sonido que se escuchada impecable. Curiosamente en el recinto de la Quinta Vergara de Chile, con un aforo de 15 mil personas, era la bandera y el tricolor venezolano la que más aparecía en medio de las gradas y las plateas. No era para menos, cuando el presidente del jurado Ricardo Montaner, le tocaba cerrar la noche musical en conjunto con la transmisión en pantalla de Chilevisión y HTV para más de 20 países. Los presentadores Rafael Araneda y Carolina Demoras también interactúan con el público, llamado «El monstruo». Y de pronto la animadora ataviada en un traje rojo hace bromas con su similar en traje de etiqueta, pero por normas de TV, evitan el exceso de las palabras o modismos locales. Sin embargo, se escucha «un saludo chileno, arriba esas banderas de los panas de Venezuela». Y la gente les corresponde emocionados. Más adelante, llegó el turno de Montaner. A a las 2:30 de la madrugada chilena, arrancó a tocar la banda de más 30 músicos, y las voces de seis coristas femeninas. Una puesta en escena distinta a lo que el baladista venezolano suele mostrar. En primera fila estaba muy animado el periodista cubano Ismael Cala, e igual muy pendiente la alcaldesa Virginia Reginato, autoridad de Viña del Mar. A pesar de la hora, el público aplaudió y coreó al intérprete de Me va a extrañar, Bésame, y Tan enamorados. Al principio, al cantante parecía costarle por el frío el llegar a las notas más altas, pero al rato calentó la voz y se destacó con los agudos más afinados de artista alguno. Fue un show de una hora y media donde al recibir como premio la Gaviota de plata, esta se la dedicó a Venezuela. La Quinta Vergara se levantó de sus asientos para bailar Soy feliz, y le siguió La conga. En primera fila muy emocionados estaban su hijo, el zuliano Héctor Montaner junto con él manager del artista. La temperatura subió de nivel y el animador apareció para concederle una Gaviota de oro al cantante. Sin duda que el llamado monstruo estaba agradecido de recibir a Montaner luego de 11 años. El momento final llegó y para cerrar se escuchó par de temas, En el último lugar del mundo, y La cima del cielo. Así culminó la primera noche del festival de Viña del Mar, sin incidentes ni riñas, sin desorden, donde además las miles de personas desalojaron en calma y orden, con una logística y ejemplo para cualquier ciudad y espectáculo privado o público de Latinoamérica. Se calcula que el evento completo en «Viña 2016», asciende a más de un millón de dólares, donde todo es auditado y transparente ya que el dinero es aportado principalmente por las marcas de publicidad. A ello se le suma la venta internacional de los derechos de televisión y lo recaudado en la taquilla con la venta anticipada de boletos. Mientras la alcaldía aporta la seguridad y patrocinio de su oficina de turismo.
Así vivimos la primera noche del Festival de Viña del Mar
