La película «La soledad», del joven venezolano Jorge Thielen Armand, que describe la crisis social y económica de Venezuela a través de la historia de una vieja casona de Caracas, arrancó aplausos en el festival internacional de cine de Venecia.
«Es el aguante. Es la vida de gente que tiene la esperanza de salir adelante, como todos los venezolanos», resume en una breve charla con la AFP Thielen, emocionado tras el estreno el sábado por la noche de su primer largometraje en la Sala Jardín, el nuevo espacio del festival con capacidad para más de 400 espectadores.
La transformación de «La soledad», la otrora elegante vivienda de sus antepasados, convertida ahora en una suerte de casa ocupada por los descendientes de la servidumbre, inspiró al director venezolano, de 26 años, para contar la vida diaria del venezolano, su lucha por obtener un trabajo, ganar unos centavos, intentar comprar leche y medicinas en tiendas con estantes vacíos o en mercados callejeros paralelos.
Thielen, que creció en Canadá, donde reside desde hace nueve años, cuenta hechos reales con actores no profesionales, entre ellos el protagonista, José, presente en Venecia. José, que se interpreta a sí mismo, vive en la casona derruida y es amigo de infancia del director.
