Espectáculos

“Al Filo” recopila las entrevistas literarias de Miyó Vestrini

A toda velocidad, una joven de 13 años baja una pendiente pronunciada a bordo de su bicicleta, en una calle de Valera de 1951. Esta es una de las imágenes que marca la infancia -y la vida- de Miyó Vestrini (1938-1991). Se sabe al límite, pero no puede dejar de pedalear, de desafiar la realidad. El final de ese viaje puede o no resultar desastroso, se empeña en descubrirlo.

Este espíritu acompaña a Faride Mereb y a Diana Moncada en la editorial independiente Letra Muerta. Van en bajada, también, pero al origen de la literatura, al rescate de la obra de una de las figuras más brillantes del periodismo cultural venezolano, sus entrevistas literarias reunidas en Al Filo, libro que vio luz en Caracas el 5 de noviembre.

«El trabajo de Miyó Vestrini en el ámbito periodístico es poco conocido, especialmente por nuestras generaciones. El ritmo del diarismo, en su eterna injusticia, hace que queden en el olvido muchos trabajos periodísticos, a los que vale la pena volver», manifestó Diana a PANORAMA desde Caracas, responsable de la recopilación junto a Faride.

Durante años Diana, periodista, se encargó de revisar las entrevistas y publicaciones de Vestrini en periódicos como El Nacional y el Diario de Caracas, entre otros, soñando en algún momento darle forma de un libro, «el periodismo cultural que hizo Miyó fue absolutamente maravilloso, agudo, profundo, llegaba hasta el hueso de los problemas o asuntos del ámbito cultural. Creo que esta obra es una gran lección del periodismo hecho con inteligencia, con preparación y determinación, un periodismo nada complaciente».

Faride Mereb, diseñadora, experimentó con la «poesía visual» en Venezuela y «todo lo vinculado a la imagen literaria y su traducción en gráfica asociado a las metonimias, metáforas», sello distintivo de las obras de esta casa editora. Una experiencia tanto literaria como visual.

Son 16 las entrevistas plasmadas en esta obra, de personajes como Caupolicán Ovalles, Carlos Contramaestre, Víctor Valera Mora, Hesnor Rivera y Alfredo Silva Estrada. El libro cuenta además con la participación del fotógrafo e investigador Vasco Szinetar, coeditor y autor de las fotografías que acompañan cada uno de los textos.

La esencia de Letra Muerta, marca nacida en 2014, «es la publicación de textos que hayan quedado en el olvido o que no se conozcan. Nos hacemos llamar, editorial de archivo, porque todas las publicaciones nacen a partir de una investigación en archivos o fondos documentales», con el propósito de traer al presente «nuestra memoria cultural y compartirla a través de una publicación que además sea diferente. Allí entra el otro objetivo de la editorial, hacer libros con un sentido artístico y experimental que le de valor estético al libro». La primera obra que publicaron también fue sobre Vestrini, mostrando su poesía inédita en Es una buena máquina.

¿Es una locura publicar libros de manera independiente en Venezuela? «La masificación tiene ventajas y desventajas. Hay procesos tradicionales que se han ido perdiendo por la misma rapidez de lo industrial», soltó Mereb, apostando a la transformación de las apuestas editoriales. Hacer más especial el acto de consumir libros.

 

Aunque mucha gente al principio no creyó en el proyecto, reconoció la diseñadora, «cuando quieres hacer algo lo haces y ya. No necesitas saber si los demás aprueban o si hay escasez de papel. Las ganas de ver el libro terminado eran mayores que los impedimentos».

En pleno desarrollo está la traducción de Al filo al inglés, en planes la versión francesa. Lo que sí es cierto es que Letra Muerta sigue en esa bicicleta de Miyó, pedaleando, salvando a las letras venezolanas del olvido.

 

 

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Espectáculos