Poco se sabía del Chavo del 8, de su pasado, de las circunstancias que lo habían llevado a instalarse en un barril, en medio de una vecindad de coloridos personajes.
En todo caso, la historia personal del niño creado e interpretado por Roberto Gómez Bolaños no tenía mayor relevancia a los efectos de las situaciones humorísticas -y raras veces emotivas- que tenía el programa.
Lo cierto es que el genial actor mexicano sí había imaginado la historia de su emblemático personaje, y hasta le había puesto un nombre.
Toda esa información forma parte de ‘El diario de El Chavo’, un libro que Gómez Bolaños escribió en 1995, editó cuatro años más tarde y pasó desapercibido en su momento. Sin embargo, un nostálgico parece haberlo desempolvado de algún armario para develar sus secretos en tiempos de redes sociales y comunicación global.