CORTRIQUE, Bélgica, 5 mayo (Reuters) – Un grupo basado en Bélgica de músicos refugiados se unió en una orquesta que mezcla influencias musicales tan diversas como sus países natales, que van desde Siria al Tíbet.
El proyecto «Refugiados por refugiados», dirigido por la escuela musical belga Muziekpublique, pretende destacar las culturas de la tierra natal de los refugiados y recaudar dinero para éstos con conciertos y el lanzamiento de un álbum.
Los 10 miembros de la orquesta, todos refugiados en Bélgica, son músicos de Siria, Irak, Afganistán, Pakistán y Tíbet.
Uno de ellos, el paquistaní Asad Qizilbash, era un reconocido músico de sarod, un instrumento de cuerdas con raíces en Afganistán. Pero huyó de su país en 2010 luego de que grupos militantes destrozaran su escuela musical y lo amenazaran. Recibió estatus de refugiado en Bélgica en 2012.
