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Héctor Manrique: El teatro tiene más sentido en los momentos de crisis

La obra teatral Sangre en el Diván cumple algo más de 4 años activa. El actor Héctor Manrique interpreta al psiquiatra venezolano Edmundo Chirinos (1935-2013) en un monólogo ambientado en el consultorio del polémico personaje, cuya voz surge de la entrevista sostenida por éste con la periodista venezolana Ibéyise Pacheco.

 

Chirinos es un personaje de la historia nacional cuya notoriedad pasó del prestigio a prisión, pues de ser ministro, constituyentista y asesor personal de tres presidentes venezolanos, fue declarado culpable del asesinato de una de sus pacientes, Roxana Vargas.

 

La obra basada en el libro del mismo nombre, escrito por Pacheco, esencialmente del capítulo titulado “Delirio”, en el que Chirinos cuenta su vida, “Hace un recorrido a través de nuestra identidad social como cómplices”, según el actor y director de la pieza.

 

¿Por qué es importante ver esta obra?

 

“Cómo nosotros como sociedad hemos permitido que estos personajes absolutamente delirantes tenga tanto poder, personajes como él han aportado mucho a esta locura que está viviendo el país y nosotros como sociedad hemos sido cómplices, que muchas veces pensamos que somos unos grandes vivos, entendiendo eso como la viveza criolla, somos encantables. Desnudar a este personaje era una forma de desnudarnos todos ante los demás, por eso hago este espectáculo, dice Manrique a PANORAMA por vía telefónica desde Carcacas.

 

Marique, actor y director, representante activo del Grupo Actoral 80, describe éste como “un trabajo que ha sido bendecido”, con más de 200 funciones. Prácticamente todas con entradas agotadas.

 

Y si estamos en esta crisis, donde la gente lucha por comer, por sobrevivir, ¿Por qué es importante ir al teatro?

 

“El teatro tiene más sentido en los momentos de crisis, yo creo que a nadie le pueda gustar la situación que estamos viviendo. Esta falta de credibilidad que tenemos los venezolanos, en un país donde el 90% de los venezolanos no creemos en nuestro sistema, en nuestro Estado” opinó respecto a la crisis en el país y cómo se resiste a ella.

 

«El teatro desde sus inicios ha tenido el objetivo de entregarle un poco de luz al hombre. Aquí (Caracas) es impresionante como se llenan las salas, en un momento como este. Yo sigo siendo de las personas que creen firmemente en el teatro porque ahí siempre se encuentra una luz que nos hace mirarnos a nosotros mismos” comentó.

 

A propósito de Maracaibo y del interior del país, lamenta que “el teatro en el interior tenga una estructura tan frágil”, mientras ve con dolor la ausencia de figuras importantes en la gestión cultural de la ciudad.

 

“Régulo Pachano es uno de los mejores gerentes culturales que tenemos en el país y que no lo hayamos valorizado, que él haya sido expulsado de un sitio que para mí, era absolutamente esencial como es el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez y que ahora lo tengamos en uno de los mejores teatros del mundo como lo es el Teatro Colón en Buenos Aires, Argentina, eso nos tiene que llamar a la reflexión a todos”, expresó.

 

¿Cuánto hay de Manrique en este personaje?

 

“Hay la obsesión de Manrique», dijo entre risas. «Hay un llamado de atención que me hago a mí mismo, a no cometer esos actos que él (Edmundo Chirinos) ha cometido, porque lo que hace él, pasa en cualquier ámbito. El mundo está lleno de esa relación de dominación hacia el otro que pasa de la dominación al abuso. Es un llamado de atención para todos», reflexionó.

 

«Él era un hombre físicamente muy particular, era un hombre que podía desagradarte a nivel físico en una primera impresión, pero por el otro lado era un gran seductor, un verdadero encantador, entonces trabajar desde eso sin juzgarlo, si no intentando comprenderlo, que es el trabajo del actor, yo obvio hago este trabajo porque él no me cae bien pero en escena debo defenderlo, fue un trabajo retador pero un trabajo que me alegró mucho hacer”, expuso.

 

Comparte el crédito de la dirección con un joven actor y director que ha ayudado a formar, Pedro Borgo, confesando que no es fácil jugar ambos roles en simultáneo.

 

En Maracaibo ha presentado esta pieza en 4 ocasiones. Recuerda que siempre ha tenido una acogida especial en el público local. Una anécdota se cuela en sus ideas.

 

“Cuando entro al hotel, a tomarme un café, un día después de una función en Maracaibo, llegó una pareja. Cuando me ven se acercan a saludarme: ‘Dr. Chirinos yo lo vi ayer en el teatro, que bien se defiende, que bien baila, se le ve el pelo más negro’; yo creí que era una broma para luego darme cuenta que eran ellos lo que estaban creyendo que yo era realmente el doctor Chirinos», rememoró.

 

«Cómo puede creer la gente que, yo que comienzo la obra casi desnudo y termino la obra casi desnudo, cómo pueden creer que un psiquiatra va a hacer su alegato de ese modo, yo dije: ‘Estamos todos locos de bola”, se sorprende todavía, “eso habla de un trabajo riguroso, pero también de que somos encantables”.

 

Entre las demás curiosidades que siguen llamando la atención del artista esta el cómo el público se entrega con tanta facilidad al juego teatral de un posible asesino. “Yo bailo un bolero en la obra con alguna mujer que me acompañe. Nunca me han rechazado, en ninguna función. Van encantadas. Y si te cuento las cosas que me han dicho mientras bailamos, son impresionantes», ríe.

 

Finalmente, pausa para dictaminar: “La mediocridad y el despelote en el que estamos viviendo, la mejor forma de combatirlo, es con rigor, es con excelencia y disciplina. Esta no es una historia fácil y mira como la gente ha llenado las salas”.

 

Sangre en el Diván sigue en pie, ojala por mucho tiempo más, como la forma que tiene el actor de “resistir”. Luego de presentarse en Miami y más recientemente en México, donde estuvo en el mes de octubre, España será el próximo espacio a conquistar, con funciones en Madrid el 26 y 27 de noviembre y 4 y 5 de diciembre.

 

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