La noche cayó en Toledo a las 19.30 y, al otro lado del muro del cementerio municipal, la Unidad Militar de Emergencias trabajaba en un descampado junto al Instituto de Medicina Legal de la ciudad. El edificio estaba preparado para 30 cuerpos, pero no tenía capacidad para albergar las 68 víctimas mortales del accidente de tren de Urda.
Una morgue improvisada junto al cementerio

Con las instalaciones forenses muy por encima de su límite, fue necesario instalar contenedores frigoríficos, carpas y literas extra para guardar los restos de los fallecidos. Para la una de la madrugada, ese descampado ya funcionaba como una morgue improvisada.
Forenses y UME trabajaron durante la noche
Uno de los cinco médicos forenses que levantó los cadáveres en el lugar del siniestro describió la escena como “dantesca”. Dijo que se fue al acabar un turno eterno, todavía con el EPI puesto, mientras seguían las tareas para atender a las víctimas mortales del choque.




