El viernes 2 de octubre, el PP anunció una nueva ofensiva en el Senado. Su portavoz, Alicia García, adelantó que la Cámara aprobaría la semana siguiente la creación de la que habría sido la octava comisión de investigación de la legislatura, esta vez por la avalancha fronteriza en Ceuta.

Pero el movimiento se quedó sin recorrido tres días después, cuando Pedro Sánchez convocó elecciones para el 29 de noviembre y las Cortes Generales fueron disueltas en un Consejo de Ministros extraordinario, según la referencia oficial publicada por La Moncloa.

Una cámara usada como ariete contra el Gobierno

“Esa última declaración de intenciones del PP resume cómo durante toda la legislatura ha utilizado al Senado como un estilete contra el Gobierno”, resume Enrique del Olmo, uno de los impulsores desde la sociedad civil de la coalición de izquierdas que, tras casi un año de intermediación, cristalizó en el pacto entre PSOE y Frente Amplio para presentarse juntos a la cámara en 43 provincias.

La alianza de la izquierda se activó a contrarreloj

El acuerdo quedó sellado en plena carrera electoral y obligó a reordenar la estrategia de ambos bloques, justo cuando los populares intentaban capitalizar su control de la Cámara alta con una nueva comisión de investigación.