La gestión de la infraestructura ferroviaria de alta velocidad en España se encuentra bajo escrutinio tras revelarse una directriz operativa de Adif. Según la última exclusiva publicada por el diario ABC, el administrador ferroviario emplea trenes comerciales con pasajeros a bordo como «bancos de pruebas» para validar incidencias reportadas en la vía.
El protocolo de verificación en marcha
La normativa interna, denominada Ficha Específica LAV2, establece un procedimiento para las anomalías clasificadas como de «repercusión débil», tales como vibraciones, baches o sacudidas inusuales. En lugar de suspender el tráfico de forma inmediata, el Centro de Control de Tráfico solicita al siguiente maquinista que transite por el tramo afectado que actúe como inspector in situ para descartar falsas alarmas o confirmar el problema.
Este enfoque busca equilibrar la fluidez operativa con la seguridad, aunque ha generado debate en un año marcado por la tragedia ferroviaria. Tras los accidentes de Adamuz y Urda, que suman 115 víctimas mortales, cualquier procedimiento que involucre la seguridad de los pasajeros es objeto de atención pública.
Desafíos en la red de alta velocidad
El mantenimiento de la red española, la segunda más extensa del mundo solo por detrás de la que nos supera China, enfrenta una presión creciente. Un documento estratégico de Adif advierte que los sucesos en la infraestructura podrían aumentar un 20% respecto al año anterior para finales de la década. Mientras tanto, persisten las diferencias sobre el modelo de gestión, donde el exministro Óscar Puente apuntó las diferencias con el sistema alemán, que opta por cierres integrales de líneas para obras de mejora durante largos períodos en lugar de mantener el tráfico activo.





