Ecuador enfrenta un fenómeno de El Niño que, según expertos y documentos oficiales, ya cumple las condiciones para ser declarado y podría intensificarse entre noviembre de este año y marzo de 2027, con lluvias fuertes, inundaciones y deslaves en zonas de riesgo.
Las cifras oficiales citadas por el Plan de Acción de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos señalan que 1,2 millones de personas, 3,1 millones de hectáreas de cultivos y 3.100 kilómetros de vías podrían verse afectados. El mismo plan advierte de 370.000 viviendas en alta susceptibilidad, además de más de 4.000 escuelas y colegios en zonas de riesgo alto y medio. En salud, se contabilizan 1.021 establecimientos en riesgo alto de inundaciones y 856 en riesgo medio.
Una amenaza que recuerda a 1997 y 1998
Especialistas han comparado el episodio actual con el de 1997 y 1998, considerado el más devastador en tiempos recientes para Ecuador. En ese evento murieron 244 personas, hubo 147 heridas, 52 desaparecidas, 1.641 casas destruidas, más de 20.000 damnificados y 5.000 kilómetros de carreteras dañadas, de acuerdo con el recuento citado junto al enlace de ese antecedente de 1997 y 1998.

Juan José Nieto, expresidente del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño y especialista en el tema, explicó que en septiembre de 2026 la temperatura del mar estuvo 4 °C por encima del promedio histórico, mientras que en 1997 el aumento fue de 3 °C. Añadió que aún falta superar el umbral de 26 °C a 27 °C para que comiencen las lluvias más intensas.
El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño, en un informe del 17 de septiembre, indicó que la temperatura del océano llegó hasta 4,5 °C por encima del promedio y estimó una probabilidad superior al 90 % de que el evento alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. El documento advierte, además, que la intensidad oceánica no determina por sí sola la magnitud de los impactos en Ecuador, y puede consultarse en el informe del 17 de septiembre.
La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró alerta roja el 29 de agosto y activó los comités cantonales y provinciales de operaciones de emergencia. Esa medida fue recogida también en el reporte sobre la alerta roja.
El impacto dependería sobre todo de la ubicación y de la época del año. Nieto señaló como zonas más expuestas las cuencas bajas de provincias como Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Esmeraldas. Allí, dijo, suelen producirse inundaciones por lluvias y desbordamiento de ríos. También apuntó que la señal de sequía sigue en incertidumbre en las planicies interandinas y la Amazonía.

La advertencia incluye 17 de las 24 provincias y 143 de los 220 cantones del país. En el sistema de salud, el plan oficial registra 1.021 establecimientos en zonas de alto riesgo de inundaciones y 856 en riesgo medio.
Cristian Rivera, gestor de riesgos y profesor de la Universidad Central de Quito, sostuvo que Ecuador sigue siendo un país débil en prevención y muy reactivo. Señaló que aún persisten asentamientos en zonas de riesgo, lechos de ríos y laderas, y que no se han ejecutado obras de mitigación como desazolve o dragado de ríos.
Beto Estupiñán Toro, presidente nacional de la Asociación de Gestores Integrales de Riesgos, advirtió que las zonas golpeadas en 1997 y 1998 siguen habitadas y con más población, lo que eleva la vulnerabilidad. Indicó que en Esmeraldas la población en esas áreas pasó de 10 % del total provincial en 2010 a cerca de 20 %.
El Plan de Acción de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos también detalla que hay 370.000 viviendas en alta susceptibilidad, de ellas 172.000 por inundaciones y 198.000 por deslaves. El documento está disponible en el Plan de Acción Nacional por El Niño.





