Los 45 debates electorales previstos para las seccionales del 29 de noviembre de 2026 buscan medir algo más que la capacidad retórica de los candidatos: si pueden convertir diagnósticos en propuestas concretas, con recursos, plazos y formas de evaluación.

Patricia Hidalgo sostuvo que la utilidad de esos encuentros no dependerá de los ejes temáticos, sino de la preparación de quienes aspiran a las alcaldías y prefecturas, y de si logran responder con planes ejecutables.

Ocho días de debates antes de la votación del 29 de noviembre

El calendario electoral entra en su tramo decisivo con una jornada de ocho días de diálogos políticos, entre el 12 y el 22 de noviembre, en la que los aspirantes deberán comparecer obligatoriamente.

La convocatoria alcanza a candidatos a ocupar las alcaldías de 24 cantones, de un total nacional de 222, y las prefecturas de 21 de las 23 provincias.

El Comité Nacional de Debates, integrado por el Consejo Nacional Electoral, estructuró la agenda en cuatro ejes: desarrollo territorial, servicios públicos y riesgos; seguridad ciudadana y convivencia; integridad y buen uso de los recursos públicos; y desarrollo económico local y oportunidades.

Por cada eje, el comité elaboró 180 preguntas que serán publicadas por los moderadores cuando comiencen las transmisiones por medios de comunicación o plataformas digitales.

Las dudas sobre seguridad, transparencia y profundidad del intercambio

Mario Hidalgo afirmó que, en los temas de seguridad y lucha contra la corrupción, los candidatos deberán responder con mayor precisión, porque la discusión sobre seguridad se ha normalizado al punto de correr el riesgo de quedarse en discursos vacíos.

También señaló que el debate no debe convertirse en un concurso de oratoria ni en un espectáculo.

Ruth Hidalgo consideró aceptables los puntos de partida, pero advirtió que quedaron por fuera preocupaciones cercanas para la población, como la movilidad y la migración. A su juicio, el problema central no está solo en los ejes, sino en la calidad del intercambio y en el tiempo que tengan los candidatos para exponer.

Sobre el eje de integridad, propuso concentrar las preguntas en mecanismos concretos de contratación transparente, presupuestos participativos y rendición de cuentas. En desarrollo económico, pidió ir más allá de ferias y emprendimientos para discutir empleo digno, economía popular e ingresos propios para los gobiernos locales.

Patricia Hidalgo señaló que el mayor riesgo está en seguridad, porque alcaldes y prefectos no controlan ni a la Policía ni a la justicia; por eso, el debate debería centrarse en prevención, espacios públicos, coordinación y acciones concretas con el Gobierno nacional.

En el plano territorial, planteó que los aspirantes deben hablar de mantenimiento de servicios, agua, gestión de riesgos y del fenómeno de El Niño, incluidas las inundaciones en Guayaquil, además de obras nuevas.

Esteban Ron sostuvo que la efectividad de la herramienta depende de dos factores: la legitimidad de los temas y la aceptación que tengan entre la ciudadanía. Añadió que los ejes tienen asertividad en cuanto a legitimidad, pero no en profundidad, y que hace falta indagar más en la administración pública, la cosa pública y la gobernanza.